“La idea del reciclaje de cartuchos no es nueva ni originaria nuestra. Lo que estamos haciendo es cambiar la manera de hacerlo. Esto tiene que ver con la importancia de recolectar, clasificar y transformar estos residuos, desde la circularidad y con enfoque en el impacto ambiental”, señaló Morales.
Según el especialista, la mayoría de los usuarios desconoce la magnitud del daño ambiental que puede provocar un simple cartucho de impresora. “Un cartucho puede tardar entre 500 y 1.000 años en degradarse. En ese tiempo libera microplásticos y metales pesados como plomo o mercurio, que contaminan el suelo, el agua y el aire”, advirtió.
El problema se agrava cuando estos residuos terminan mezclados con la basura común. “El 98% de los usuarios tira los cartuchos junto con restos orgánicos o papeles. Y eso es peligrosísimo. Estamos hablando de residuos altamente tóxicos”, enfatizó.
Morales aseguró que esta clase de contaminación, además de afectar al medioambiente, también impacta en la salud humana: enfermedades respiratorias, intoxicaciones crónicas y alteraciones del sistema nervioso son solo algunas de las consecuencias documentadas en casos de exposición prolongada a metales pesados.
En cuanto al proceso de recuperación, comentó: “Uno de los principales desafíos del reciclaje tecnológico es que no todo es reutilizable. De 1.000 cartuchos o tóners, solo se puede recuperar un 50%, porque el producto sufre un desgaste que no lo permite”.
Lo mismo ocurre con otros aparatos electrónicos, como impresoras. “Podés sacarles el disco duro, el cooler, la memoria… pero, ¿qué pasa con el 90% restante? Ese material queda sin un destino claro, y es ahí donde empieza el verdadero problema de fondo”, afirmó.
Frente a este panorama, Black Colors SRL implementa un proceso tecnológico que permite gestionar los residuos sin emitir una sola partícula de CO2 al ambiente. “Lo que no se puede reciclar, se transforma de manera segura, con un proceso que asegura una disposición final responsable y trazable. Contamos con documentación técnica que certifica que no generamos contaminación secundaria”, indicó Morales.
En términos operativos, la empresa recibe mensualmente entre 1.500 y 2.000 cartuchos o tóners, aunque los volúmenes varían según la temporada. “Como cualquier actividad, tenemos picos. Pero trabajamos con clientes constantes que nos permiten mantener un flujo continuo de materiales para procesar”, explicó.
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