Un traductor en el bolsillo

Sebastian Ang (Dortmund, Alemania, 1979) se fue a Taiwán con la ilusión de aprender mandarín. Pronto se dio cuenta de que no era una misión sencilla. “Era una locura, no me enteraba de nada. Comencé a usar Google Translator, como cualquier turista, pero me di cuenta de que no era suficiente”, recuerda...

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Así es cómo surgió el germen de LinqApp, una aplicación del StartupStadium, la incubadora asiática, que se presenta en TechCrunch Disrupt, la mayor competición anual de nuevas ideas.
Su propuesta, gratuita y sin financiación más allá de los fondos propios y ayuda de familia y amigos, consiste en tener una respuesta casi en tiempo real. Siguiendo la inspiración de Google Translator, basta con hacer una foto para comenzar el proceso. La diferencia estriba en que detrás de cada petición no hay un motor de búsqueda, sino una comunidad de personas. Son humanos los que contestan en el idioma deseado qué es lo que pone en un cartel del metro, una valla o un libro. Desde sus inicios hace menos de un año han sumado 80.000 nativos en 86 idiomas que responden a través del programa.

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