Marcelo describió la aventura en redes sociales como “el desafío más difícil” de su vida. Desde InfoNegocios conversamos con él para conocer más detalles de una travesía que implicó esfuerzo físico, resistencia mental y algunos de los paisajes más impactantes del mundo.
“Es lo más difícil que hice en mi vida”, dijo nuevamente Marcelo al recordar el recorrido que realizó a través de la ruta Machame, una de las más conocidas y exigentes del Kilimanjaro.
El viaje surgió como una experiencia personal ligada a su cumpleaños y terminó convirtiéndose en una aventura extrema en pleno continente africano. Marcelo explicó que viajar siempre fue una de sus grandes pasiones y que suele aprovechar distintas oportunidades laborales para recorrer nuevos destinos. En esta ocasión, un viaje de trabajo terminó conectándose con el desafío de subir una de las montañas más famosas del planeta.
Aunque muchas personas asocian el Kilimanjaro con una expedición técnica de escalada, Marcelo aclaró que el verdadero desafío pasa por la resistencia física y la altura. A medida que se asciende, el oxígeno disminuye considerablemente y el cuerpo comienza a resentirse.
Por eso, la preparación previa fue fundamental. Durante aproximadamente tres meses entrenó resistencia física y realizó caminatas para acostumbrarse al desgaste que implica pasar varios días seguidos subiendo montañas.
En sus redes sociales dejó además una recomendación escribiendo “La etapa de subir cerros les recomiendo no saltársela”, haciendo referencia a la importancia del entrenamiento previo antes de realizar este tipo de expediciones.
La ruta elegida implicó cinco días y medio de subida y un día y medio de bajada, atravesando distintos ecosistemas y escenarios naturales. El recorrido pasa por zonas selváticas, paisajes volcánicos y áreas completamente congeladas cerca de la cima.
Sin embargo, la parte más dura llegó en el tramo final hacia el Uhuru Peak. Marcelo recordó que la subida comenzó de noche, con temperaturas bajo cero y oscuridad total. Durante casi nueve horas, el grupo avanzó lentamente hasta alcanzar el llamado “techo de África”.
La expedición fue realizada con una empresa especializada, ya que el acceso al Parque Nacional Kilimanjaro solamente está permitido con guías autorizados. Marcelo se sumó a un grupo de siete personas, acompañado además por todo un equipo logístico.
En cuanto al costo, explicó que depende mucho de la época del año, la empresa contratada y la ruta seleccionada. En promedio, este tipo de experiencias puede costar entre US$ 1.500 y US$ 5.000 por persona, dependiendo también de la empresa atrás.
Más allá del esfuerzo físico, Marcelo aseguró que lo más impactante fueron los paisajes y la sensación de desconexión total que genera estar durante una semana rodeado únicamente de montaña y naturaleza.
Y aunque reconoció que este tipo de viajes no son para cualquiera y dependen mucho de la situación económica y personal de cada uno, sostiene que investigar, organizarse y planificar con tiempo puede hacer posible experiencias que parecen inalcanzables.
Porque detrás de una foto en la cima del Kilimanjaro hay preparación, cansancio, frío, altura y una enorme satisfacción personal por haber llegado hasta uno de los puntos más altos del planeta.
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