La especialista señaló que estas bebidas contienen principalmente cafeína, además de sustancias como taurina, vitaminas del complejo B y azúcares o edulcorantes. “Actúan estimulando el sistema nervioso central, por lo que la persona se siente más despierta, alerta y con menos sensación de cansancio de forma temporal”, explicó. Su consumo aumentó especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes, quienes suelen utilizarlas durante jornadas de estudio, trabajo, actividades sociales o fiestas.
Aunque muchas personas recurren a los energizantes para obtener más energía, la doctora advirtió que sus efectos secundarios pueden incluir palpitaciones, nerviosismo, ansiedad, temblores, insomnio y aumento de la presión arterial. “Los efectos dependen de la cantidad consumida y de la sensibilidad de cada persona”, indicó Furtado, quien agregó que el riesgo aumenta cuando se ingieren varias latas en poco tiempo.
El consumo excesivo puede generar una sobreestimulación de los sistemas nervioso y cardiovascular. Según la médica clínica, cuando una persona toma varias bebidas energizantes en pocas horas, puede aumentar la frecuencia cardíaca y aparecer síntomas como sensación de aceleración, inquietud y dificultad para dormir. “Aunque la persona sienta más energía o logre mantenerse despierta, el organismo está trabajando bajo un mayor nivel de estimulación”, aclaró.
Uno de los escenarios que más preocupación genera entre los profesionales de la salud es la combinación de energizantes con bebidas alcohólicas. Esta práctica, frecuente en reuniones y fiestas, puede aumentar la exigencia sobre el sistema cardiovascular y favorecer alteraciones del ritmo cardíaco. La especialista recomendó evitar esta mezcla debido a los posibles efectos negativos que puede producir en el organismo.
Furtado también destacó que existen grupos de personas que deberían evitar este tipo de bebidas. “Quienes tienen enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, alteraciones del ritmo cardíaco, trastornos del sueño o una alta sensibilidad a la cafeína deben limitar o evitar su consumo”, señaló. Además, recomendó tener precaución durante el embarazo y la lactancia, así como en el caso de personas que utilizan medicamentos que pueden interactuar con sustancias estimulantes.
Respecto a la creencia de que los energizantes mejoran el rendimiento físico y mental, la especialista subrayó que la evidencia científica muestra un efecto principalmente temporal. Estas bebidas pueden aumentar el estado de alerta y reducir la percepción del cansancio, pero no generan una verdadera reserva de energía en el organismo. “No reemplazan una buena alimentación, una correcta hidratación ni un descanso adecuado”, afirmó.
Para quienes buscan mantenerse despiertos o mejorar su rendimiento diario, existen alternativas más saludables si se consumen con moderación tales como el café, el té verde, el mate así como frutas que aporten carbohidratos, vitaminas y minerales.
La médica recomendó priorizar una buena calidad de sueño, una alimentación equilibrada con proteínas, frutas, verduras y carbohidratos de buena calidad, además de mantener una correcta hidratación. También resaltó la importancia de realizar pausas activas, exponerse a la luz natural y practicar actividad física con regularidad.
“Los hábitos saludables permiten mantener una energía más estable y favorecen un mejor funcionamiento del organismo a largo plazo”, expresó Furtado. En ese sentido, la especialista invitó a reflexionar sobre el consumo habitual de estas bebidas y recordó que el cansancio muchas veces representa una señal de que el cuerpo necesita descanso, una alimentación adecuada o cambios en la rutina, más que una dosis extra de estimulantes.
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