Infertilidad en Paraguay: 1 de cada 6 parejas la padece y crecen las consultas por tratamientos

(Por SR) Cada 4 de junio se conmemora el Día Mundial de la Fertilidad, una fecha que invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las personas que buscan concebir. En Paraguay, estas dificultades han cambiado con el tiempo y están estrechamente ligadas a transformaciones sociales, económicas y culturales. En ese contexto, el doctor Pedro Pablo Guanes, director de la clínica Gibir —pionera en medicina reproductiva en el país—, comparte una mirada integral sobre cómo el negocio de la fertilidad se adapta a las nuevas exigencias de la sociedad actual.

Pedro Pablo Guanes, director de la clínica Gibir.
Pedro Pablo Guanes, director de la clínica Gibir.

“La maternidad hoy se posterga, como parte de un fenómeno global. Las prioridades han cambiado: estudiar, viajar, consolidarse laboralmente, comprar una casa. Todo eso hace correr el reloj biológico”, afirmó Guanes en comunicación con InfoNegocios. Y con esa postergación llegan también los problemas: después de los 35 años, la fertilidad femenina comienza a disminuir significativamente, tanto en calidad como en cantidad de óvulos.

Gibir, que lleva más de 25 años en el país, ofrece actualmente un abanico completo de técnicas de reproducción asistida, desde las más sencillas —como la inseminación intrauterina— hasta las más complejas, como la fecundación in vitro (FIV), con óvulos propios o donados, diagnóstico genético preimplantacional e incluso selección embrionaria asistida por inteligencia artificial.

“El avance tecnológico más importante que hemos tenido en los últimos años es la posibilidad de congelar óvulos. Esto le otorga a la mujer independencia para decidir cuándo quiere ser madre”, explicó Guanes. Este recurso permite que muchas mujeres de entre 30 y 35 años, que aún no tienen condiciones para formar una familia, puedan preservar su fertilidad para más adelante. Sin embargo, el acceso a estas técnicas sigue siendo limitado por su alto costo económico, especialmente en un país donde la cobertura de salud pública para este tipo de tratamientos es prácticamente inexistente.

Según el especialista, hoy una de cada seis parejas en Paraguay enfrenta algún grado de infertilidad. Si bien la tasa de natalidad general ha disminuido, la demanda de tratamientos va en aumento. “Cada vez hay más personas que se informan, consultan y acceden a estas tecnologías. También se han dado pasos importantes en cuanto a cómo se asume la infertilidad, especialmente entre los hombres, que antes eran más reacios a aceptar el problema”, señaló.

En un ámbito donde la ciencia y la esperanza se encuentran, la ética y el acompañamiento emocional se vuelven cruciales. “La infertilidad es también una carga emocional fuerte. Por eso trabajamos con un equipo de apoyo psicológico, para acompañar a los pacientes en todo el proceso. Muchas veces llegan ya emocionalmente afectados, y eso influye en los resultados”, advirtió el profesional.

Uno de los mayores desafíos, aseguró, sigue siendo la desinformación. Aunque los tratamientos han mejorado significativamente, no garantizan un embarazo exitoso. “Esto no es una ciencia exacta. No todos los tratamientos funcionan, así como no todos los infartos se salvan”, aclaró.

En este contexto, la inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura y se convirtió en parte del presente: se utiliza para seleccionar embriones, evaluar óvulos y espermatozoides, y mejorar el seguimiento de los tratamientos. “La IA está presente en cada etapa del proceso reproductivo”, remarcó Guanes, quien integra la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés).

Finalmente, el consejo que dejó fue simple pero contundente: “No posterguen. Busquen el primer embarazo antes de los 35 años. Y si no se dan las condiciones, congelen óvulos. Es una forma de tomar control de un aspecto de la vida que muchas veces creemos que puede esperar, pero no siempre es así”.

En un país donde los tratamientos de fertilidad representan tanto una inversión económica como emocional, el llamado es a la conciencia, a la información oportuna y, sobre todo, a la planificación. Porque, en materia de reproducción, el tiempo sí importa.

Tu opinión enriquece este artículo:

Paraguarí sabe a Ña Nilda: la cafetería que nació del legado de una repostera con 40 años de historia

(Por BR) Fernando González, pastelero de la ciudad de Paraguarí, creció en la cocina de su mamá, Ña Nilda, quien hace 40 años se dedicaba a hacer tortas para toda la ciudad. Allí encontró la inspiración para emprender: dejó su trabajo estable, emigró a Estados Unidos para perfeccionarse en el sector pastelero y hoy abrió su propia cafetería y pastelería en honor a su madre, Ña Nilda

Exportaciones movieron US$ 10.162,8 millones en el semestre, pero el sector advierte desafíos logísticos, cambiarios y de previsibilidad

(Por MV) Las exportaciones cerraron el primer semestre de 2026 con un desempeño positivo y una señal importante para el comercio exterior: crecieron los envíos tradicionales y también comenzaron a ganar espacio nuevos productos, mercados y rubros con mayor procesamiento. De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), las exportaciones totales alcanzaron US$ 10.162,8 millones al mes de junio, lo que representó un aumento del 23,6% frente al mismo periodo de 2025.

ueno bank afirma cumplimiento normativo en operaciones con IPS

ueno bank reafirma su compromiso con el fortalecimiento institucional, la transparencia, el cumplimiento normativo y el respeto a las decisiones de las autoridades competentes, principios fundamentales para consolidar un sistema financiero sólido y seguir contribuyendo al desarrollo del Paraguay.

La belleza que Asunción dejó de mirar: Chebo González convirtió cerca de 300 casonas olvidadas en memoria ilustrada

(Por BR) Con una bicicleta, una cámara y más de 3.000 fotografías tomadas durante un mes de recorridos por el casco histórico de Asunción, el arquitecto y artista Chebo González encontró una manera diferente de hacer ciudad. Chebo decidió poner el foco sobre aquellas edificaciones que el tiempo fue dejando en el olvido. A través de ilustraciones llenas de color, fauna, flora y escenas cotidianas, busca que los asuncenos vuelvan a mirar las casonas históricas que, pese a su deterioro, siguen siendo parte de la memoria colectiva.