El mundo crecerá 3,0% en 2026 entre presión inflacionaria, guerra e impulso tecnológico, según el FMI

La economía mundial ingresará en 2026 con un ritmo de crecimiento más moderado, presionada por la guerra en Oriente Medio, el encarecimiento de la energía y los alimentos y un escenario geopolítico todavía incierto. Según el informe de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento global se ubicará en 3,0% en 2026 y repuntará levemente hasta 3,4% en 2027, por debajo del promedio de 3,5% observado entre 2024 y 2025.

Aunque el organismo no hace una referencia específica a Paraguay, el escenario planteado tiene implicancias para economías abiertas y dependientes del comercio internacional, como la paraguaya. La evolución de los precios de la energía, los fertilizantes, los alimentos, las tasas de interés y el comercio mundial son variables que pueden incidir en los costos de producción, la inflación local, la competitividad exportadora y las condiciones financieras.

De acuerdo con el FMI, la actividad económica global está marcada por dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, el shock negativo generado por la guerra en Oriente Medio, con impacto sobre los precios de las materias primas, las expectativas de inflación y las condiciones financieras. Por otro, un shock tecnológico positivo, impulsado por los avances y la adopción de herramientas de inteligencia artificial (IA), que está dinamizando el ciclo tecnológico mundial.

El organismo señaló que, hasta ahora, la economía mundial logró absorber mejor de lo previsto los efectos de la guerra. Sin embargo, los precios de las materias primas permanecen en niveles elevados y la inflación volvió a mostrar señales de presión. En mayo, la inflación general mundial aumentó por tercer mes consecutivo en términos interanuales, interrumpiendo la tendencia descendente que se observaba desde principios de 2024.

En ese contexto, el FMI proyecta que la inflación general mundial suba de 4,1% en 2025 a 4,7% en 2026, antes de moderarse a 3,9% en 2027. La revisión al alza responde principalmente al aumento esperado en los precios de la energía y los alimentos. El informe también prevé que los precios de los fertilizantes aumenten 26%, mientras que los alimentos registrarían una suba de 8%, como consecuencia de mayores costos energéticos, fertilizantes más caros y encarecimiento del transporte.

Para países agroexportadores como Paraguay, este punto resulta especialmente relevante. Un aumento en fertilizantes y transporte puede presionar los costos del sector productivo, mientras que mayores precios internacionales de alimentos podrían tener efectos mixtos: por un lado, mejorar los ingresos de algunos rubros exportadores; por otro, trasladarse a precios internos y afectar el poder adquisitivo de los hogares.

El informe también advierte sobre una desaceleración del comercio mundial. Tras crecer 5,0% en 2025, el volumen del comercio global se ralentizaría a 3,5% en 2026, para luego repuntar a 4,3% en 2027. Esta dinámica estaría vinculada al impacto de los aranceles, la fragmentación comercial, la reconfiguración de cadenas de producción y el redireccionamiento de los flujos comerciales, aunque el comercio asociado a la tecnología seguiría mostrando dinamismo.

En América Latina y el Caribe, el FMI proyecta un crecimiento estable de 2,4% en 2026 y una mejora moderada a 2,7% en 2027. La región, según el organismo, enfrentará dinámicas diferenciadas entre países, dependiendo de factores como la dependencia de materias primas, la exposición geográfica, los ingresos por remesas y turismo, la sensibilidad a las condiciones financieras y la posición de cada economía dentro de la cadena de valor tecnológica global.

Impacto tecnológico desigual

Uno de los puntos centrales del reporte es que el impulso de la inteligencia artificial no beneficiará a todos por igual. Las economías que lograron insertarse en la cadena de valor tecnológica muestran una mayor actividad, incluso si son importadoras de energía. En cambio, los países con participación limitada en ese proceso, especialmente muchos de ingreso bajo, enfrentan un panorama más débil.

A medida que la tecnología gana peso como motor de crecimiento, la preparación frente a la IA, la inversión en capacidades digitales, infraestructura, energía y capital humano se vuelven factores cada vez más importantes para sostener la competitividad.

El FMI sostiene que los riesgos para la economía mundial están más equilibrados que en abril, cuando presentó su proyección anterior, pero siguen inclinados hacia un deterioro. Una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio podría elevar nuevamente los precios de las materias primas, prolongar la volatilidad, afectar las cadenas de suministro y endurecer las condiciones financieras. A esto se suma el riesgo de una mayor fragmentación del comercio y una eventual corrección de las expectativas generadas por el auge tecnológico.

No obstante, el organismo también identifica factores que podrían mejorar el escenario, como una normalización más rápida de los mercados energéticos, una inversión tecnológica superior a la esperada, acuerdos internacionales que reduzcan barreras comerciales y reformas estructurales que impulsen el crecimiento a mediano plazo.

En materia de política económica, el FMI recomienda priorizar la estabilidad de precios, preservar la independencia de los bancos centrales, fortalecer la supervisión financiera y reconstruir los márgenes fiscales. También plantea la necesidad de aplicar ayudas temporales y focalizadas cuando sea necesario, sin distorsionar las señales de precios.

El informe concluye que, frente a un entorno global todavía frágil, los países deberán avanzar en reformas que fortalezcan la seguridad energética, la preparación ante la inteligencia artificial, el reequilibrio interno y la cooperación internacional. Para economías como la paraguaya, aunque no mencionadas de forma específica en el reporte, el desafío estará en navegar un contexto externo menos favorable, con mayor presión sobre costos, comercio más moderado y una competencia global cada vez más marcada por la tecnología.

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