En una entrevista con InfoNegocios, Peter Marko Tase, analista internacional, columnista especializado en geopolítica y uno de los principales promotores del acercamiento bilateral, señaló que el desafío consiste en transformar los vínculos diplomáticos en operaciones comerciales concretas. La agenda tomó nuevo impulso con la realización del primer Foro Político y Económico Azerbaiyán-Paraguay, celebrado en Asunción el 9 de septiembre de 2026.
Los contactos entre ambos países se remontan a las visitas parlamentarias y los encuentros diplomáticos desarrollados desde 2015. En 2019, la visita del canciller azerbaiyano también permitió avanzar en un acuerdo de exención de visas para pasaportes diplomáticos. Sin embargo, el relacionamiento comercial aún tiene mucho camino por recorrer.
“Yo creo que hay un futuro brillante entre ambas partes porque Azerbaiyán necesita productos agropecuarios”, afirmó Tase, quien destacó la calidad de los alimentos paraguayos como una de las principales cartas para avanzar en ese mercado.
Entre los productos con potencial de crecimiento, la yerba mate aparece como uno de los más avanzados. Según el entrevistado, varias marcas paraguayas ya tienen presencia en el mercado azerbaiyano, mientras que representantes del sector yerbatero realizaron visitas comerciales para explorar oportunidades de exportación.
La apuesta es aprovechar esos primeros pasos para sumar otros productos a los envíos, como carne bovina, carne de pollo, arroz, sésamo blanco y negro, poroto, miel orgánica, azúcar orgánica y stevia.
Esta última tiene un atractivo particular por su demanda en la industria alimenticia y en la elaboración de chocolates. La estrategia, explicó Tase, consiste en ampliar la oferta exportable y aprovechar los contactos comerciales para introducir más productos paraguayos.
No obstante, el proceso enfrenta desafíos. El analista mencionó la necesidad de trabajar sobre las barreras fiscales y tributarias, además de las dificultades de coordinación que genera una diferencia horaria de nueve horas entre ambos países.
La relación también podría abrir oportunidades en el sector energético. Azerbaiyán cuenta con experiencia en hidrocarburos y desarrolla proyectos vinculados a energías renovables, incluidos parques fotovoltaicos y eólicos.
En sentido inverso, Paraguay podría aportar conocimientos en generación hidroeléctrica a través de la experiencia acumulada en sus centrales binacionales. Para Tase, existe espacio para intercambiar capacidades técnicas y explorar iniciativas relacionadas con la transición hacia fuentes de energía renovable.
El analista también mencionó un convenio entre Petropar y la empresa estatal Azerbaiyana Socar (State Oil Company of the Azerbaijan Republic), vinculada a la producción y refinación de hidrocarburos. Según explicó, el interés pasa por explorar las posibilidades de abastecimiento de petróleo y grasas industriales utilizadas en equipos para la extracción de petróleo y gas natural. Sin embargo, esos productos todavía no llegan al mercado paraguayo.
Humaitá, en el mapa logístico
Otro eje de cooperación podría desarrollarse en infraestructura y logística. Tase planteó la posibilidad de impulsar un parque industrial y logístico en Humaitá, departamento de Ñeembucú, aprovechando las condiciones naturales del río Paraguay y las perspectivas de integración física con Argentina.
La iniciativa todavía requiere avanzar en gestiones y obras de infraestructura, pero refleja el interés por aprovechar la experiencia azerbaiyana en parques industriales, transporte y desarrollo logístico.
La cooperación académica completa la agenda. La Universidad Nacional del Este cuenta con un Centro de Estudios de Azerbaiyán desde 2016, mientras que también existen iniciativas de vinculación con la Universidad Nacional de Pilar, la Universidad Estatal de Bakú y la Universidad de Lenguas de Azerbaiyán.
Con una relación comercial todavía incipiente, Paraguay y Azerbaiyán tienen el desafío de convertir los contactos políticos y académicos en negocios sostenibles. Para el sector que impulsa el acercamiento, los alimentos paraguayos pueden ser el primer paso para ampliar la presencia en el Cáucaso y explorar oportunidades en los mercados de Asia Central.
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