Las exportaciones totales del país crecieron 5,8% interanual, alcanzando cerca de US$ 16.720 millones. Detrás de ese resultado, las manufacturas de origen agropecuario fueron determinantes, compensando la baja en rubros como la soja en grano. La carne bovina, porcina y los biocombustibles se consolidaron como los principales vectores de expansión, tanto por volumen como por precios.
El mejor desempeño lo tuvo la carne bovina, que cerró el año con exportaciones por US$ 2.095 millones, un salto del 21,9% en valor frente a 2024. El crecimiento no estuvo impulsado únicamente por mayores envíos, sino por una fuerte mejora en los precios internacionales, con un valor promedio cercano a US$ 5.957 por tonelada, casi 20% superior al del año anterior. Mercados como Estados Unidos, Taiwán e Israel ganaron protagonismo, mientras que Chile se mantuvo como el principal destino en términos absolutos.
Pero 2025 también marcó un punto de inflexión para la carne porcina, un segmento que viene creciendo de manera más silenciosa, pero sostenida. Desde la Cámara de la Industria Porcina y Derivados, su presidenta Marta Mareco de Ros destacó para InfoNegocios que el sector logró consolidar un crecimiento planificado, con Taiwán como mercado ancla y nuevas oportunidades en Uruguay y Georgia. “Nuestra calidad gusta mucho y eso se refleja en un aumento tanto de valor como de volumen”, señaló, subrayando además que, pese al empuje exportador, el mercado interno sigue siendo una prioridad estratégica.
Los números respaldan esa visión. Las exportaciones de carne porcina crecieron más del 70% en valor y cerca del 60% en volumen, impulsadas principalmente por Taiwán, que absorbió la mayor parte de los envíos y pagó los mejores precios. El sector avanza así en la diversificación de destinos y en la ruptura de antiguos prejuicios sobre el consumo de carne de cerdo, tanto dentro como fuera del país.
El otro gran pilar del año fue la energía, especialmente a través de los biocombustibles. Las exportaciones bajo el régimen de maquila crecieron 10%, y dentro de ese bloque el biodiésel mostró uno de los saltos más importantes, con un incremento superior al 120% en valor. Para el presidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables, Massimiliano Corsi, 2025 dejó señales alentadoras: Paraguay exportó biodiésel a mercados como Singapur y comenzó a posicionarse para dar el salto hacia Europa.
Corsi remarcó que el biodiésel paraguayo tiene una ventaja estructural: se produce a partir del aceite de soja, un subproducto de la industria aceitera que también alimenta a la ganadería a través de la harina proteica. “La cadena está totalmente conectada: agricultura, ganadería, carne y energía. Los biocombustibles son parte de ese engranaje”, explicó. En ese sentido, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur aparece como una oportunidad concreta, aunque condicionada a reglas claras, estabilidad regulatoria y certificaciones ambientales.
En contraste con este dinamismo exportador, los productos primarios cerraron el año con una caída del 12%, explicada principalmente por la menor exportación de soja en grano. El maíz, sin embargo, logró amortiguar parcialmente ese impacto, con un fuerte crecimiento en volúmenes exportados.
El balance final deja una conclusión nítida: Paraguay exportó más cuando exportó mejor. En un contexto internacional exigente, la combinación de carne, energía y agroindustria permitió sostener el crecimiento, mejorar precios y ampliar mercados. La agenda hacia adelante pasa por profundizar ese camino, con más valor agregado, logística eficiente y reglas que acompañen a una cadena que, en 2025, volvió a marcar el pulso del comercio exterior.
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