Chau 2020: sequía, COVID-19 y transformación digital marcaron la agenda del año que se va

(Por Diego Díaz) El 2020 llega a su fin y desde nuestro portal recordamos algunos de los hechos más resaltantes del año dentro del ámbito económico. La sequía cargó de incertidumbre la productividad del agro, la pandemia de COVID-19 y su impacto en la industria y los servicios, US$ 1.600 millones para gestionar la emergencia sanitaria y otros temas marcaron la agenda.

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El 2020 inició luego de un año en el que el Estado inyectó US$ 1.120.6 millones en la economía y gracias a esa medida se logró mitigar la situación negativa que había creado la sequía en el primer semestre del 2019. En enero se registró un déficit fiscal del 2,9% y un PIB que se redujo 0,9%, que en meses posteriores se volvería a ajustar a 0% para concluir que no hubo variación entre el 2018 y el 2019.

En ese entonces se hablaba de generar un efecto rebote en el 2020 que iría en torno al 3,5% y el 5%, dependiendo de la ejecución en obras y el clima favorable para la agricultura. La Unión de Gremios de la Producción (UGP) esperaba que el agro y la agroindustria movieran entre US$ 3.000 millones y US$ 5.000 millones, lo cual es acorde a los últimos registros del BCP, donde el sector representa poco más del 13% del PIB actual.

Al término de enero, los economistas empezaron a preocuparse porque los precios de la canasta básica estaban deprimidos a causa de la falta de circulante en el mercado. Para solucionar la baja demanda de productos, consultoras como Mentu recomendaban al BCP que bajen su Tasa de Interés de Política Monetaria, que se ubicaba en 4%. El Comité de Política Monetaria en reiteradas ocasiones se había resistido a una reducción de la tasa de interés, sin embargo, la crisis del COVID-19 hicieron que a la fecha se haya reducido a 0,75%.

Por otra parte, a finales de enero un brote de neumonía en Wuhan fue declarado como emergencia de salud pública de importancia internacional por la Organización Mundial de la Salud. En febrero el virus ya había llegado a varios países de Europa y Latinoamérica. Mientras que en Paraguay, el primer caso COVID-19 se confirmó el 8 de marzo y como medida para evitar la circulación comunitaria del virus el Gobierno decretó 15 días de suspensión de las actividades masivas. Tanto centros comerciales como hoteles y restaurantes apoyaron la decisión del Ejecutivo, pero ya con cierta incertidumbre de lo que podía pasar más adelante. En el caso de los supermercados, en un momento los representantes de la Capasu tuvieron que pedir calma a la ciudadanía porque se generó una histeria colectiva que desbordó a las sucursales.

Se extendieron las medidas de restricción y un 24 de marzo los senadores ya estaban aprobando un paquete de medidas de contingencia que incluyó exoneración de impuestos, exoneración de pago de servicios públicos, US$ 100 millones para que el IPS subsidie a empleados con contratos suspendidos, la prohibición de desalojos siempre y cuando se pague el 40% del alquiler de departamentos, US$ 300 millones para el programa conocido como Pytyvõ para los trabajadores informales e independientes, la posibilidad de endeudamiento público hasta US$ 1.600 millones, entre otras

Según la plataforma Rindiendo Cuentas hasta el momento se entregaron 1.111.749 subsidios Pytyvõ, que equivalen a casi US$ 280 millones y la semana pasada quedó aprobada la extensión de las medidas de emergencia para el 2021. Otro de los instrumentos que se popularizaron desde que inició la crisis sanitaria en Paraguay fue el Fondo de Garantías del Paraguay (Fogapy), el cual tiene por objetivo canalizar recursos de la AFD a las mipymes que necesiten un crédito flexible. A la fecha, se emitieron un total de garantías de 20.327 por más de US$ 347 millones, cubriendo el 74% de los créditos otorgados.

Flexibilización de restricciones y plan de reactivación

A finales de abril el Gobierno presentó su plan de flexibilización progresiva de las restricciones sanitarias, conocido como Cuarentena Inteligente. Algunas actividades económicas como los comercios empezaron a operar de forma disminuida, otros rubros reclamaban ser incluidos en fases más próximas. Además, el país -y en especial el Chaco- soportaba una sequía que no se vivía hace décadas, por lo cual la ganadería, la navegación y la producción de energía tuvieron afectaciones significativas.

Desde mayo los medios y el sector público comenzaron a debatir sobre un Plan de Reactivación económica, que finalmente fue presentado en junio y constaba de una inversión de US$ 2.500 millones, de los cuales US$ 2.163 millones vendrían de reasignaciones y el resto se cubriría con más deuda. Los aspectos previstos para lo que sería una nueva ley serían: protección social, inversión pública y créditos para el desarrollo.

Mientras tanto, el este del país pasaba por un momento en el que los contagios alcanzaban sus primeros picos y la ciudadanía reclamaba la apertura de los locales comerciales. El este fue escenario de manifestaciones multitudinarias y represión, pero finalmente, se evitó una “fase 0” a mediados del año y en octubre se dio la tan aclamada apertura de fronteras con Brasil.

El año del e-commerce y el teletrabajo

A mediados del 2020 las transacciones del comercio electrónico crecieron un 83% en comparación con el 2019 y el nivel de facturación un 67%. De enero a junio se registraron 262.858 transacciones que representó una facturación de G. 93.100 millones. Otro aspecto donde la tecnología adquirió un protagonismo significativo fue en el teletrabajo, que fue una alternativa utilizada por muchas empresas para seguir con sus actividades económicas. Si bien hubo intenciones legislativas de establecer un marco normativo que incluya la equiparación del teletrabajo al trabajo presencial y el derecho a la desconexión, hasta el momento no se encontró un consenso para aprobar y promulgar una normativa.

Mejores expectativas

La sequía, los precios internacionales y la caída del consumo global hizo que en el primer semestre la agroganaderia no consiga el rendimiento esperado a principio de año, pero en agosto las estimaciones para la soja y la carne estaban mejorando. En abril la soja manejaba un precio de US$ 250 por tonelada en el puerto de Asunción, mientras que en agosto el precio ya aumentó a US$ 335 por tonelada.

En el caso de la carne, la exportación fue superior US$ 612 millones en el primer semestre en comparación con el mismo periodo del 2019, pero estuvo por debajo de lo esperado por los frigoríficos ya que los clientes de Paraguay mantenían restricciones sanitarias. A nivel interno, la disputa entre ganaderos y frigoríficos tuvo momentos tensos que luego se calmaron por la suba del precio al gancho por kilo de US$ 2 a US$ 2,50 y la mayor demanda.

Para ese entonces, la maquila de autopartes -que tuvo momentos duros entre marzo y mayo- ya estaba a solo 12% por debajo de sus exportaciones en el 2019. Por otra parte, el Gobierno anunció la Cuarentena Social y el sector privado volvió a preocuparse por las posibilidades que existían de retroceder de fase.

En setiembre, consultoras como Ferrere CPA e informes con Itaú Macro Latam ajustaron sus proyecciones a -2% del PIB para el 2020, luego de que en mayo manejaban indicadores en torno al -3% y -3,5%. Según la última estimación de Itaú, la proyección de crecimiento del PIB de este año es de -1,0%.

En ese entonces, actividades que parecían no tener oportunidad de volver a operar como los vuelos ya estaban activos bajo el régimen “burbuja” y en octubre ya se ultimaron los detalles para habilitar los vuelos internacionales.

Situación actual

Hasta el momento una de las demandas que hacen al Gobierno es la tarea de convencer al Estado argentino de que abra sus fronteras para que el comercio en Encarnación, Alberdi y Nanawa se reactive. Entretanto, la caída del PIB estimada para el 2020 llegó al 0,8% en el caso de entidades como Investor Casa de Bolsa y a 1,6% por parte de la Cepal, destacando que sería la menor de la región. No obstante, analistas de organizaciones como Cadep advierten que hay que tomar con cautela las estimaciones de menor caída porque el agro y la construcción (que tuvo año récord en ejecución) fueron los que disminuyeron tal indicador.

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