Con sello paraguayo: los utensilios de aluminio producidos por Fapalsa son los preferidos por el público

(Por Carlos Darío Torres) Una marca paraguaya presente en el mercado desde 1968 compite con éxito con los productos importados y suma presencia en los hogares del país. Los productos Pampita no decayeron en su demanda durante la pandemia y ahora apuntan a seguir creciendo en la preferencia del público.

“La gente prefiere el aluminio al teflonado por una cuestión de precio y porque los productos de teflón que tenemos en el mercado, excepto una marca, no son buenos”, afirmó Claudia Ingolotti, directora de Fábrica Paraguaya de Aluminio (Fapalsa), que produce artículos de metal en su planta del kilómetro 19 (anteriormente 16,5) de Capiatá, en zona del autódromo de Aratirí.

La factoría comenzó a producir en 1968. Hoy sigue fabricando menajes de aluminio para cocina “desde lo más pequeñito hasta lo más grande que te puedas imaginar para una cocina de hogar, y también para clientes industriales, hacemos venta mayorista y minorista en el showroom de Capiatá; nuestros principales clientes son los bazares y supermercados, y además vendemos en el interior, a cooperativas del Chaco, Campo 9, Santa Rita, abarcamos todo lo que podemos”, refirió la empresaria.

Pampita tiene demanda en todas las franjas de la sociedad “porque incluso la gente de clase alta utiliza menajes de aluminio en su cocina, aunque en menor proporción que la gente de clase media, que es la que más requiere nuestros artículos”, añadió. La firma alcanza anualmente ventas por valor de hasta G. 1.200 millones, monto que se duplicó cuando la mayorista Fortis llegó al mercado paraguayo.

Pasó la pandemia
La crisis sanitaria no afectó demasiado al volumen de venta habitual de la fábrica, reveló Ingolotti, y agregó que el público se volcó hacia los productos de aluminio buscando precios más accesibles que los que tienen los artículos de teflón porque las tarifas de estos últimos se volvieron inalcanzables para los clientes habituales.

“No nos afectó la pandemia, pero sí la cuarentena de la Semana Santa; hubo un antes y un después de ese momento, pero en junio estamos volviendo a retomar nuestro nivel; es que fueron prácticamente dos meses de venta muy escasa, prácticamente nada”, señaló la industrial.

De acuerdo a lo relatado por Ingolotti, la demanda de objetos de aluminio tiene sus temporadas. La buena época comienza en noviembre, por las fiestas de fin de año, sigue quince días antes de la Semana Santa, y cuando comienza el invierno.

La materia prima utilizada proviene de Salta, Argentina. El aluminio puro se lamina y vuelve a entrar en un horno de recocido para que luego pueda ser repujado en la tornería. Todo el proceso se realiza con mano de obra paraguaya.

¿Hay algo que reclamar? La empresaria responde que “sí; espero que la Unión Industrial Paraguaya (UIP) trabaje con nosotros, los pequeños industriales, porque hasta ahora casi no contamos con el apoyo de ellos”.

Tu opinión enriquece este artículo:

Gustavo Giménez: “Para el segundo semestre trabajamos en el lanzamiento de una TC mipyme para acompañar los procesos de formalización”

(Por MV) Las micro, pequeñas y medianas empresas son uno de los pilares más importantes de nuestra economía. Unas 420.109 mipymes operaron en el país durante 2024. Pero su relevancia no solo se mide por la cantidad de unidades económicas activas, sino también por su rol en la generación de empleo y en el movimiento diario del comercio, los servicios y la industria. No obstante, el sector sigue arrastrando uno de sus mayores desafíos históricos: avanzar hacia una formalización más simple, accesible y sostenible.

Empezaron con G. 150.000 y 100 medialunas; hoy son parada obligatoria en el centro de Asunción

(Por NL) A los 19 años, Milagros Ríos se encontró con una realidad que viven muchos jóvenes que son las puertas del mercado laboral cerradas una tras otra por no tener experiencia trabajando formalmente, pero lo que parecía ser un obstáculo terminó siendo el punto de partida de una historia de emprendimiento. Junto a su pareja, Ever Alfonso, apostó los últimos G. 150.000 que tenían para preparar 100 medialunas y venderlas en una feria por el Día de los Enamorados.