La innovadora campaña de reforestación “navideña” de Trapp (te contamos de qué trata)

“La tarjeta que se planta”, es la campaña que Trapp, marca líder en cortadores de césped, lanza en el marco de su programa de responsabilidad social, con la asesoría y el apoyo de la organización A Todo Pulmón Paraguay.
Claudia Muñoz, Brand Manager de Trapp, de NGO,  dijo que “este año las tarjetas navideñas dejarán de colgarse en los arbolitos para convertirse en uno”. Explicó que se trata de una tarjeta de Navidad, hecha con papel reciclado y ecológico, que a diferencia de otras que sirven de adorno en el arbolito; ésta se convierte en una plantera en forma de origami que contiene tres semillas de lapacho amarillo o rosado en su interior, lista para ser plantada.
Por su parte, Mónica Ríos, Gerente de Relaciones Interinstitucionales de la organización A Todo Pulmón agregó que el convenio entre la marca y dicha organización tiene como objetivo lograr un impacto mediático más humanitario.
Para ello la organización habilitará en su página web un mapa digital, donde todas las personas que planten las semillas incluidas en el interior de la tarjeta podrán registrarlas aquí, lo que permitirá visualizar en tiempo real el impacto generado a través de esta campaña.
La entrega de tarjetas se hará de forma gratuita a clientes, amigos y proveedores, quienes a su vez podrán distribuirlos en sus respectivos comercios. Las activaciones se harán en Asunción, en zonas de Ñu Guasú, la Costanera de Asunción, también en Encarnación (Costanera) y Ciudad del Este.
En total se distribuirán 10.000 tarjetas que se plantan, es decir, 10.000 nuevos árboles de lapacho que crecerán con la ayuda de cada persona que reciba el regalo.

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.