¿Cómo empezó su carrera empresarial?
Mi vida se puede llamar Mi Pasión por los Viajes. A los 17 años, gracias a un programa de intercambio estudiantil, fui a EE.UU. donde aprendí inglés, volví, hice la licenciatura en lengua inglesa -estoy matriculada como traductora pública-, y soy profesora de lingüística e inglés. Trabajé en eso durante un año y después empecé en una empresa grande de turismo, porque era lo que me apasionaba, donde aprendí absolutamente todo y viajé muchísimo por el mundo, aprovechando el inglés.
Después me independicé en este trabajo, que es un vicio y una pasión, y creé mi propia empresa. Es una vida que mucha gente quiere, pero con un estrés altísimo, porque se fue haciendo más y más competitivo y difícil especializarse en esta carrera que no está bien dimensionada en cuanto a los riesgos. Tenemos una gran responsabilidad y compromiso con los seres humanos, porque nosotros cumplimos sus sueños.
En 1992 empecé mi carrera empresarial y estamos por cumplir 31 años como Aries Travel. Pasamos por todas las etapas, conocimos el télex, el fax y ahora internet. Vimos cómo se transformó el mundo, internet cambió todo. Otros hitos fueron el atentado contra las Torres Gemelas, la pandemia. Pasamos por etapas que cambiaron el turismo en muchos aspectos, sobre todo la seguridad, porque antes los controles eran frágiles.
¿Qué obstáculos encontró para desarrollarse como empresaria?
Hoy no hay tantos obstáculos cuando se tiene tantas oportunidades de buscar en internet. Antes teníamos que acceder a manuales, libros, sistemas de reservas que eran manuales. En el mundo virtual no hay fronteras.
El obstáculo que veo es que la gente que quiere viajar es muy confiada y mete su tarjeta de crédito en internet y es estafada. Nuestra tarea como asesores turísticos en esta vida empresarial es despertar al cliente y mostrarle que lo barato sale caro.
¿Cuál considera que es su mayor éxito como empresaria?
Haber sobrevivido a la pandemia, porque todos empezamos de vuelta. En mi empresa bajaron a cero los niveles de venta, fuimos los más afectados y los últimos en abrir después de la pandemia. Sobrevivir fue el logro más grande.
¿Qué consejo le hubiera gustado recibir cuando estaba iniciando su carrera empresarial y se lo daría a otro empresario ahora?
El mundo del turismo se ve muy brillante desde afuera, pero quien quiera entrar en él tiene que tener un compromiso absoluto con el servicio al ser humano. Creer que entrando al mundo del turismo se va a viajar es una superficialidad. Se tiene que pensar seriamente si vas a dar tu vida, porque esto es 24/7, y más después de la pandemia. Hay que tomar conciencia de que es un compromiso a tiempo completo, como un médico.
El empresario actual ¿debe tener alguna formación profesional relacionada con el mundo de los negocios?
Quien quiera entrar a trabajar en agencias de viajes, que es el ámbito que conozco, debe capacitarse. Hay áreas técnicas que hay que saber manejar, y hay que tomar cursos. Se debe tener actitud pero también aptitud. Primero hay que conocer los secretos de este negocio y después pensar en ser independiente.
¿Qué bondades y defectos tiene el empresario paraguayo?
Al viajar uno se da cuenta de la rapidez con la que se mueven otros mercados. El arte de vender y la sagacidad para descubrir qué quiere el cliente es lo que los paraguayos tenemos que adquirir. El ciudadano medio no sale del colegio sabiendo eso. Tenemos que tener educación terciaria, mundo y experiencia; y eso se logra sudando y trabajando, no solamente estudiando
¿Es el Estado un aliado o un problema para el empresario? ¿Qué le reclamaría?
El Estado como tal no es un obstáculo; depende de los gobiernos de turno. Como empresaria paraguaya que ama a su país le pido a los nuevos gobernantes que miren al país como una ventana al mundo y apueste por él. El turismo nacional debe ser apoyado por todos los ministerios, gobernaciones y municipios, porque somos una ventana al mundo en este momento en que no sabemos vendernos todavía. Debe apoyar a la Senatur para tener fortalezas, apostar a la alianza público privada y salir al mundo como un escaparate interesante y atractivo.
¿Un libro que todo CEO o gerente general debería leer al menos una vez en su vida?
Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey; y todos los libros de Dale Carnegie. Son aprendizajes de por vida. Debe leer todo lo que tiene que ver con el arte de vender y con autoestima porque eso es lo que debemos tener: Creer en nosotros como personas y como país, como cultura.
¿Cuál es su recomendación para mantener a su equipo motivado?
La motivación viene por felicitar por los logros y llamar la atención por los errores. Este es un trabajo donde una “A” mal puesta es pérdida de dólares. Debemos estar en alerta todo el tiempo. La motivación tiene que salir de ellos, y también de la gerencia a través de viajes otorgados a los empleados, y festejar los logros y aniversarios de los empleados.
¿Cómo lidia con el estrés que produce la actividad empresarial?
Viajar me desestresa, pero también tengo cursos de respiración, de relajación, de autosustentación, clases de meditación, pilates, masajes, lectura. Evito al máximo ver en la televisión noticias que tengan que ver con violencia, desastres aéreos. Evito todo lo que sea discusión. Si no, no podría vender sueños.
Tu opinión enriquece este artículo: