La reciente reforma laboral en Argentina introduce cambios significativos en la dinámica del empleo, buscando una modernización que flexibiliza las relaciones laborales tradicionales. Uno de los ejes centrales es la creación de un fondo de desempleo, nutrido con aportes mensuales de la patronal (3% del salario), que abre la puerta a un nuevo esquema de contratación. Este fondo permite la contratación de prestadores de servicios bajo figuras autónomas, evitando la configuración de una relación de dependencia clásica, similar a la figura del trabajador independiente que puede contratar colaboradores.
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