“Yo no tengo parte del hueso. El fémur es todo prótesis, la rodilla también es prótesis, y recién de la tibia para abajo tengo hueso”, explicó. Su caso fue inédito en el IPS: fue el primero en el que lograron salvar el miembro sin amputación, pese a tratarse de un cáncer altamente agresivo.
Pero la cirugía fue solo una parte del camino. El después implicó rehabilitación, muletas, tratamientos y una lucha silenciosa contra la sensación de ser una carga. “Mis papás gastaron muchísimo dinero detrás mío prácticamente, entonces yo quería demostrarles que no todo lo que hicieron fue en vano”, recordó.
Terminó el colegio, buscó trabajo y salió a pelearla. Trabajó en call centers, como niñera y empleada doméstica. “Salía a buscar trabajo con mis muletas, me iba en colectivo, muchas veces ni siquiera tenía lugar para sentarme”, contó. Hasta que entendió que quería algo propio.
Así nació, hace cinco años, su emprendimiento de ropa en Fernando de la Mora. El nombre original, La Vaca y el Pollito, no fue casual. “Cuando estoy estresada me pongo a ver dibujitos, y justo estaba viendo ese. De ahí salió el nombre”, explicó. Con el tiempo, la tienda fue creciendo y también su comunidad en redes sociales.
Andy decidió contar su historia sin filtros. “Yo quiero mostrar la otra cara. El cáncer es pesado, triste, pero también hay que mostrar que sí se puede”, afirmó. Primero escribía textos largos acompañando sus fotos; después llegaron los videos. “Muchísimas personas me escriben casi todos los días dándome fuerza. A veces me dicen que mi historia les sirve, y eso también me ayuda a no dejarme caer”.
El humor se convirtió en una bandera. Su apodo, “La Chueca”, pasó de ser una broma entre amigos a una declaración de identidad. “Mis traumas son mis chistes”, dijo sin rodeos. Así nació el nuevo nombre del emprendimiento: La Chueca Chic by La Vaca y el Pollito, una marca que busca algo más que vender ropa. “La idea es que las chicas se sientan cómodas consigo mismas y se sientan lindas, porque eso ayuda muchísimo cuando alguien está pasando por un mal momento”.
Hoy, Andy enfrenta una nueva batalla. Hace dos meses sufrió una fractura en la pierna y deberá someterse a otra cirugía. Solo la prótesis tiene un costo aproximado de G. 65 millones. “Yo no puedo correr ni saltar, pero con esta prótesis voy a poder hacer mi vida normal. Voy a caminar sin muletas”, dijo con esperanza.
Mientras tanto, sigue trabajando. Organiza ferias con prendas desde G. 20.000, hace envíos a todo el país y no baja los brazos. “No solamente sigo por mí, sino por todas las personas que están detrás: mis papás, mis médicos y también quienes me siguen y me escriben”, sostuvo.
La tienda está ubicada sobre la calle Lapacho, esquina Mariscal López, Fernando de la Mora (Zona Norte), y también se la puede encontrar en redes sociales. Para colaborar o adquirir prendas, el contacto es el (0986) 609-999.
La historia de Andy no es solo de superación personal. Es también la de una emprendedora que convirtió el dolor en identidad, el humor en marca y la resiliencia en motor de un negocio que hoy lucha, una vez más, por seguir de pie.
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