Así lo explicó a InfoNegocios Conrado Kiener, presidente de la Cámara de Comercio de Encarnación, quien sostuvo que el principal motor fue el cobro de aguinaldos en Argentina. “Muchos argentinos y compatriotas que viven allá aprovecharon ese ingreso para venir a comprar y consumir en Encarnación. Hubo una sumatoria de factores que hizo que la ciudad vuelva a llenarse”, señaló.
El perfil del visitante fue variado. Por un lado, argentinos con mayor poder adquisitivo que mantienen la costumbre de pasar las fiestas en Encarnación, utilizando hoteles, restaurantes y servicios turísticos. Por otro, consumidores que cruzaron la frontera para hacer rendir su dinero en compras cotidianas, alimentos y regalos, favorecidos por precios más competitivos.
Sin embargo, Kiener aclaró que el 2025 tuvo un comportamiento distinto al de otros años. Tradicionalmente, el movimiento comercial comenzaba a sentirse desde mediados de noviembre, pero esta vez demoró casi un mes. “Estuvimos preocupados a principios de diciembre porque el nivel de ventas era bajo. Recién después empezó a revertirse la situación”, explicó, en referencia al contexto económico argentino y a un consumidor más cauteloso durante gran parte del año.
Desde julio, el comercio encarnaceno registró una desaceleración en las ventas, aunque Kiener evitó calificar a 2025 como un mal año. “Hubo una disminución importante en algunos meses, pero también se trabajó gracias a la cantidad de eventos que se realizaron. El cierre fue un alivio, aunque no extraordinario”, puntualizó.
Los eventos masivos jugaron un rol clave en la reactivación. Actividades como la tradicional Noche Blanca generaron movimiento en los comercios y atrajeron a familias completas, incluso pese a condiciones climáticas adversas. “Los locales estuvieron abiertos, hubo participación y el mal tiempo no frenó el consumo”, destacó.
Otro factor que aparece en el radar del empresariado es la inversión privada realizada durante el año. Encarnación sumó nuevos restaurantes, bares, pizzerías y propuestas gastronómicas, ampliando su oferta y elevando la competitividad del destino. Este crecimiento, según Kiener, estuvo influenciado por la necesidad de mejorar la infraestructura para recibir eventos internacionales recientes, lo que dejó capacidad instalada para el turismo en general.
En el sector hotelero, si bien aún no se cuentan con cifras finales, la percepción es que la ocupación fue alta durante las fiestas. La combinación de precios competitivos, mayor oferta y una ciudad preparada para recibir visitantes terminó siendo un atractivo clave. “Hoy Encarnación ofrece condiciones que antes no tenía. Eso no es casualidad, es fruto de inversiones y de una estrategia que se fue construyendo”, afirmó.
De cara a 2026, las expectativas del sector comercial apuntan a consolidar este movimiento y evitar que la actividad dependa exclusivamente de fechas puntuales. “El turismo, el comercio y los eventos están conectados. Si uno funciona, empuja al otro. El desafío es sostener ese flujo durante todo el año”, señaló Kiener.
Finalmente, el titular de la Cámara destacó el rol de la prensa como aliada del sector privado y expresó su optimismo moderado para el próximo año. Con un cierre de 2025 más dinámico de lo esperado y una base de inversiones ya realizadas, Encarnación busca posicionarse como un polo turístico y comercial activo más allá de la temporada alta.
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