La salud de la piel no depende únicamente de las cremas, los sérums o los tratamientos estéticos. También está relacionada con lo que comemos, cuánto descansamos y los hábitos que incorporamos a diario. Entender este vínculo permite abordar su cuidado de manera integral, especialmente ante la llegada del verano, cuando la exposición solar y las altas temperaturas exigen mayor atención.
Desde esta perspectiva, la nutrición y la cosmiatría se complementan para mantener una piel saludable. La Lic. Daisy López sostuvo que la piel también es un reflejo de nuestro estilo de vida. Su formación en ambas disciplinas le permitió comprender que los tratamientos externos necesitan acompañarse de una alimentación equilibrada y hábitos saludables.
“La piel cuenta cómo vivimos”, resumió. Según explicó, mientras los productos y procedimientos actúan directamente sobre la superficie cutánea, la alimentación, el descanso y el manejo del estrés también influyen en su salud, capacidad de reparación y apariencia. Por eso, considera que no se trata de elegir entre el cuidado interno y el externo, sino de trabajar ambos aspectos.
Lo que ponemos en el plato también importa
Una alimentación variada aporta los nutrientes que la piel necesita para conservar su estructura y funcionar correctamente. Entre ellos se encuentran las proteínas, presentes en huevos, pescados, carnes magras y legumbres, fundamentales para la formación de colágeno. También son importantes las grasas saludables, como las del aguacate, el aceite de oliva y los frutos secos, que contribuyen al cuidado de la barrera cutánea.
A esto se suman las frutas y verduras de distintos colores, fuentes de vitamina C y antioxidantes, además del zinc, presente en carnes, semillas y legumbres. La hidratación tampoco debe quedar relegada, especialmente durante los meses de calor.
“No existe un alimento milagroso: la clave está en la variedad”, señaló López. En contrapartida, advirtió que el consumo excesivo y sostenido de azúcar puede favorecer la glicación, un proceso que afecta las fibras de colágeno y las vuelve más rígidas. Los alimentos ultraprocesados, el alcohol y una alimentación poco equilibrada también pueden repercutir en la apariencia de la piel.
Preparar la piel para el verano
Con el cambio de temporada, la prevención adquiere un papel central. Uno de los principales cuidados es utilizar protector solar de amplio espectro, con FPS 50+, incluso en días nublados, y reaplicarlo cada dos horas, además de hacerlo después de nadar o sudar.
Las manchas solares son otra preocupación frecuente. López, quien también convive con melasma, conoce de cerca la dificultad de mantenerlas controladas. Por eso, recomienda utilizar protectores solares con color, especialmente en personas con tendencia a desarrollar manchas, y complementar la protección con sombreros, lentes de sol y sombra.
Entre los errores más habituales, mencionó aplicar poca cantidad de protector solar, utilizarlo únicamente cuando se va a la playa y olvidar zonas como el cuello, las orejas y las manos. Además, recordó que la arena y el agua reflejan la radiación solar. Si una mancha aparece o cambia de forma, tamaño o color, debe ser evaluada por un dermatólogo.
En cuanto a los tratamientos cosmiátricos, recomendó priorizar las limpiezas, hidrataciones, antioxidantes y procedimientos que fortalezcan la barrera cutánea. Los tratamientos más intensos o despigmentantes suelen planificarse para los meses de menor exposición solar, siempre según la evaluación profesional.
Una rutina que se pueda sostener
Para el verano, la especialista propone una rutina sencilla: por la mañana, limpieza suave, vitamina C si la piel la tolera, hidratante y protector solar. Por la noche, limpieza para retirar impurezas y restos de protector solar, el activo indicado por el profesional y una crema hidratante.
La constancia, más que la cantidad de productos, marca la diferencia. “El mejor producto es el que usás todos los días”, concluyó López.
Cuidar la piel, entonces, implica mucho más que una rutina frente al espejo: comienza con decisiones cotidianas que combinan alimentación, hidratación, descanso y protección.
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