Construcción naval: Astillero La Barca del Pescador contribuyó a sustituir la importación de embarcaciones por la fabricación nacional

El Astillero La Barca del Pescador es una de las empresas más importantes del sector de la construcción naval, puesto que ya concretó 40 proyectos en tan solo 11 años en el mercado. Además, su historia es bastante particular, porque comenzaron con el objetivo de crear embarcaciones pequeñas para su propio uso y finalmente terminaron desarrollando proyectos para empresas internacionales, recordó Guillermo Ehrecke, presidente de la firma.

Según Ehrecke, el camino del astillero comenzó cuando con su empresa naviera necesitaban adquirir un par de embarcaciones propias, pero en el mercado internacional los precios eran elevados y el tiempo de espera era muy extenso (un promedio de tres años).

Tenían una propiedad en la zona de Villeta y conversaron con expertos internacionales sobre la posibilidad de crear un astillero pequeño para cubrir sus necesidades, fue así como la idea fue tomando forma hasta convertirse en realidad.

“En agosto de 2008 iniciamos la construcción de la infraestructura del astillero y en diciembre de 2009 concluimos con las instalaciones y presentamos la primera barcaza tanque de la empresa”, afirmó. 

A partir de ese momento no han parado de producir, ya que a la fecha han realizado unas 40 unidades en total, de las cuales 32 son barcazas tanque y ocho son buques, remolcadores o diques, expresó el titular.

Además, con el tiempo se especializaron en la reparación de todo tipo de embarcaciones, lo cual les permitió trabajar con empresas de diversos rubros y países. 

“Con la construcción del astillero y con el fortalecimiento de la propuesta, así como el nivel de competitividad que tienen otras empresas referentes del segmento, se logró sustituir la importación de embarcaciones por la fabricación nacional, con mano de obra calificada, sustentadas en las reglas de las sociedades de clasificación mundial”, aseguró.

Con respecto al tiempo de trabajo, Ehrecke indicó que varía de acuerdo a cada proyecto, pero en promedio demoran 45 días para construir una barcaza tanque de 3.500 m3 (para transporte de combustible), unos 13 meses para la construcción de un portacontenedores de gran porte y unos 23 meses para la construcción de un remolcador de grandes dimensiones. “Cada proyecto tiene sus diferencias y cada proceso es personalizado”, añadió.

De acuerdo con Ehrecke, al momento de la construcción o reparación de embarcaciones, la empresa debe ajustarse a las reglas de las sociedades de clasificación, como el Registro Italiano Navale (Italia) o el Lloyd´s Register (Inglaterra), y otras clasificaciones de países como Japón, Estados Unidos, Alemania, Corea. 

La clasificación es un parámetro de calidad similar a la certificación ISO. Además, desde el primer elemento hasta el último deben estar aprobados por la clasificación, para contar con ese aval tan importante, resaltó Ehrecke.

“El acero que se compra para las embarcaciones tiene que estar aprobado por la sociedad, el alambre que se utiliza para soldar también debe contar con la aprobación, e incluso nuestro soldador tiene que contar con el visto bueno de la sociedad para trabajar en la obra”, subrayó.

Actualmente, la empresa posee 340 colaboradores directos y si bien no se maneja una cifra exacta de inversión, “se podría estimar un monto cercano a los US$ 40 millones”, consideró. 

Para Ehrecke, “estamos bien posicionados en cuanto a la construcción de embarcaciones fluviales a nivel regional, sin entrar a competir con aquellos astilleros internacionales que fabrican embarcaciones enormes como los cruceros para 5.000 personas o los buques portacontenedores que llevan hasta 15.000 contenedores. Estos pertenecen a otro segmento más importante”.

“Pero en cuanto a los niveles de calidad estamos a la par de los mejores astilleros del mundo, y el segmento no se ha detenido a pesar de las distintas dificultades económicas que se registraron en los últimos años, tanto a nivel local como a nivel internacional”, afirmó. 

Al momento que Paraguay se convirtió en uno de los países referentes en la exportación de alimentos, “también se gestó un gran crecimiento en la cantidad de embarcaciones que llevaron a que tengamos la tercera flota fluvial del mundo”, manifestó. 

Sobre la bajante del río, comentó que por este motivo aumentó la demanda de reparación de embarcaciones, por los desperfectos que se generan al circular con tan poca cantidad de agua.

Impacto social

Por último, Ehrecke dijo que el crecimiento no solo se dio a nivel empresarial, sino que también se generó un impacto positivo en las personas de la comunidad, ya que se los formó profesionalmente para que puedan desempeñar importantes tareas.

Incluso todos los colaboradores pueden trabajar en cualquier astillero del mundo, por la calidad de su trabajo y la experiencia que adquirieron en sus años en la firma, concluyó.

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