Miguel Tolces, vicepresidente de la Cámara de Comerciantes Mayoristas y Minoristas del Paraguay (Comampar), explicó: “El primer semestre fue, en general, positivo. El inicio del año fue muy bueno y luego, desde marzo, las cosas se estabilizaron, pero sobre una base de ventas más alta que la del año pasado, porque el mercado ya había recuperado su nivel una vez que terminó el efecto del contrabando desde Argentina”.
Según las estimaciones del gremio, el crecimiento del sector durante los primeros seis meses del año rondó el 5%, una cifra que refleja la consolidación del consumo interno tras el reacomodamiento del mercado registrado en 2025.
Otro de los factores que favoreció la actividad, según Tolces, fue la baja del dólar. “Ayudó a disminuir algunos precios y eso también permitió que aumentaran los volúmenes de venta”, señaló.
Entre los rubros con mejor desempeño durante el semestre se encuentran las frutas y hortalizas, las carnes y sus derivados, categorías que crecieron impulsadas por una mayor preocupación de las familias por la alimentación. “Estamos viendo una tendencia similar a la que ocurre en muchos países del mundo: las personas se inclinan cada vez más hacia una alimentación saludable. Estamos empezando a notar cambios en los hábitos de consumo”, afirmó.
Este nuevo escenario también está impulsando cambios dentro de la propia industria alimenticia. Según Tolces, las empresas vienen respondiendo rápidamente a estas nuevas demandas mediante el desarrollo de productos innovadores y con perfiles nutricionales más saludables.
“La industria está incorporando estas tendencias. Hoy aparecen muchos productos nuevos orientados a un consumo más saludable y existe una evolución importante en ese sentido”, sostuvo.
El cambio en las preferencias de los consumidores también favoreció el crecimiento de la industria nacional, que continúa ampliando su presencia en supermercados y comercios.
“La industria nacional ocupó un espacio muy importante en las góndolas durante los últimos años y sigue creciendo, no solamente por precio, sino también por innovación y calidad. Además, fabricar localmente permite reaccionar mucho más rápido a los cambios de tendencia, y las empresas paraguayas supieron aprovechar esa ventaja”, destacó.
Uno de los fenómenos que generó un movimiento adicional durante el semestre fue el entusiasmo provocado por la clasificación de Paraguay al Mundial, un hecho que volvió a movilizar a consumidores y comercios después de varios años.
“Vimos un movimiento muy intenso antes de los primeros partidos. Después se estabilizó, pero hubo mucho entusiasmo por volver a clasificar a un Mundial después de tanto tiempo”, comentó Tolces.
Entre los productos más demandados aparecieron los artículos con los colores de la selección paraguaya, además de alimentos y bebidas vinculados a las reuniones familiares y de amigos.
De cara a la segunda mitad del año, las expectativas del sector son positivas. “El segundo semestre siempre tiene mucho dinamismo por las ventas de fin de año. Es una campaña que empieza a prepararse varios meses antes, a partir de octubre, más o menos”, manifestó.
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