En comunicación con InfoNegocios, Verónica López, viceministra de Empleo del Ministerio de Trabajo, explicó que el esquema surge de un acuerdo firmado en julio del año pasado con el Gobierno español. La primera experiencia contempla 100 vacancias laborales, distribuidas en seis empresas españolas, todas vinculadas al cultivo de frutillas, arándanos y frambuesas, con una estadía laboral prevista entre marzo y noviembre.
Se trata de empleo formal y legal. Las empresas asumirán el pasaje de ida, el alojamiento, el salario y la seguridad social. La remuneración diaria oscila entre 45 y 60 euros, dependiendo del convenio, mientras que los trabajadores deberán cubrir la documentación personal y el pasaje de regreso. Además, la Embajada de España exonerará el costo de la visa laboral y otorgará una radicación temporaria.
Más allá del componente laboral, el programa se apoya en un rubro que viene ganando peso dentro de la agricultura familiar y los emprendimientos de nicho. En Paraguay, el negocio de los frutos rojos pasó en pocos años del autoconsumo a la comercialización, con experiencias que ya manejan volúmenes de miles de kilos por zafra y abastecen ferias, supermercados, restaurantes y pequeñas agroindustrias.
Según datos relevados en notas previas de InfoNegocios, emprendimientos familiares dedicados a frutillas y frambuesas alcanzan producciones cercanas a 5.000 kilos anuales, mientras que otros proyectos de arándanos, moras y zarzamoras logran cosechas de entre 400 y 600 kilos por temporada, con precios diferenciados frente a frutas tradicionales. En zonas como Central, Misiones y Paraguarí, la frutilla se consolidó como una de las frutas de mayor rotación en el mercado interno, con una producción que en campañas fuertes supera los millones de kilos a nivel país.
En ese contexto, el empleo circular aparece como una herramienta para profesionalizar el negocio. Los agricultores seleccionados accederán en España a capacitación práctica en manejo de cultivos, control de plagas, cosecha, clasificación, empaque y estándares de calidad exigidos para exportación. “Hoy gran parte de nuestra producción se destina al consumo interno; esta experiencia puede abrir la cabeza para producir con calidad exportable”, explicó López.
El proceso de selección será exigente. El Ministerio realizará una preselección de unas 300 personas, de las cuales las empresas elegirán a las 100 finales. Uno de los requisitos excluyentes es contar con experiencia previa en el trabajo rural, ya que se trata de cultivos intensivos que requieren resistencia física y conocimientos prácticos. Las convocatorias se realizarán en departamentos con fuerte presencia de producción frutícola, como San Pedro, Caaguazú, Caazapá y Coronel Oviedo, en coordinación con el Ministerio de Agricultura.
Otro punto relevante es el impacto a largo plazo. Los aportes realizados durante la estadía en España podrán sumarse al historial previsional del trabajador, y los ingresos obtenidos permitirán reinvertir en las fincas familiares, mejorar infraestructura o ampliar la superficie cultivada.
Desde el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social confían en que esta primera experiencia funcione como piloto y permita escalar el programa a otros rubros productivos. Por ahora, el foco está puesto en los frutos rojos, un segmento que combina alta demanda, valor agregado y potencial de crecimiento, y que podría encontrar en el empleo circular un impulso clave para dar el salto de emprendimiento familiar a negocio agrícola sostenible.
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