Tal es el crecimiento del mercado que los consumidores buscan calidad, diversidad de estilos y experiencias diferentes. A medida que el rubro madura, las cervecerías paraguayas amplían su producción, diversifican sus canales de venta y rompen mitos que durante años rodearon a este segmento.
Carlos Turrini, copropietario de Birrini, asegura que el perfil del consumidor cambió significativamente. “Hoy es un consumidor mucho más curioso e informado. Busca calidad, sabores distintos y le interesa conocer la historia detrás de cada cerveza”, explicó.
Ese cambio también se refleja en la evolución del mercado. Según Turrini, “cuando Birrini comenzó, la cerveza artesanal era un producto de nicho; hoy existe un público dispuesto a probar, comparar y valorar las diferencias entre cada estilo. Hay más competencia, pero también un consumidor mucho más abierto a experimentar”.
Actualmente, Birrini produce alrededor de 1.500 litros mensuales, con capacidad para incrementar ese volumen conforme continúe creciendo la demanda. En cuanto a las preferencias, la Doble IPA se convirtió en la cerveza más elegida por sus clientes habituales, mientras que la Golden Ale suele ser la puerta de entrada para quienes se inician en el mundo de la cerveza artesanal.
En materia de comercialización, los bares continúan siendo el principal canal para la marca. “La gente busca vivir la experiencia completa alrededor de la cerveza artesanal”, afirmó Turrini.
Una trayectoria similar tiene Sacramento, una de las pioneras del rubro en Paraguay, fundada por Manoli Dacak, quien también se desempeña como maestro cervecero. En febrero de 2027, la marca celebrará su décimo aniversario.
Entre las cervezas más representativas de la firma sobresalen la Churro Campaña, una Golden Ale que fue la primera elaborada por Sacramento, y la Chuchi, una lager que marcó un hito al convertirse en la primera cerveza artesanal de este estilo producida en Paraguay.
“La Churro Campaña se ganó el corazón de los consumidores. Es una cerveza rubia, fácil de tomar, con notas frutales, un toque de naranja y un amargor un poco más elevado que el de las cervezas industriales”, comentó Dacak.
Por su parte, la Chuchi apunta a un público que busca una cerveza aún más ligera. Con 3,9 % de alcohol, se posiciona dentro de la tendencia internacional de bebidas con menor graduación alcohólica y menos calorías, sin resignar sabor.
Para Dacak, uno de los mayores logros del sector fue derribar antiguos prejuicios sobre la cerveza artesanal. “Ya rompimos el mito de que la cerveza artesanal es fuerte, oscura, negra y con mucho alcohol. Hoy hay cervezas para todos los gustos”.
Ese cambio permitió ampliar el mercado hacia consumidores que antes optaban exclusivamente por cervezas industriales. Actualmente, conviven estilos intensos, como las IPA y las NEIPA, con propuestas ligeras, rubias y refrescantes, adaptadas a diferentes preferencias y ocasiones de consumo.
Sacramento cuenta hoy con una capacidad de producción de 15.000 litros por mes, diez veces superior a la de Birrini, lo que refleja el crecimiento que experimentó el sector durante la última década.
Además del fortalecimiento de sus tres bares propios —Sacramento Central, Sacramento Carmelitas y Sacramento Las Mercedes—, la cervecería también expandió su presencia en supermercados y minimercados. “Siempre fuimos fuertes en bares, pero últimamente crecimos bastante en supermercados. Hoy estamos presentes en casi todos los grandes puntos de venta de Asunción, Gran Asunción y las principales ciudades del país”, destacó el maestro cervecero.
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