La fabricación de dispositivos médicos podría convertirse en uno de los próximos sectores de alto valor agregado llamados a ganar protagonismo dentro de la industria paraguaya. La estrategia combina atracción de inversiones, transferencia tecnológica, producción local y la posibilidad de abastecer a uno de los principales mercados regionales: el Mercosur.
Según el viceministro de Industria, Javier Viveros, Paraguay viene trabajando con Corea del Sur desde 2022 para desarrollar una plataforma destinada a la producción y ensamblaje de dispositivos médicos desde el país, con la mirada puesta en convertirlo en un centro de distribución para América del Sur.
El acercamiento ya comenzó a generar movimientos concretos.
“Varias firmas coreanas visitaron el país y desarrollaron seminarios para presentar sus productos y conocer las facilidades e incentivos disponibles para desarrollar su producción”, señaló Viveros.
Durante esas visitas, las compañías también mantuvieron contactos con empresas paraguayas para conocer el grado de madurez y desarrollo de la industria nacional y evaluar posibles oportunidades de asociación.
Corea pone el radar sobre Paraguay
El interés no es menor, teniendo en cuenta el posicionamiento internacional de Corea del Sur en esta industria. De acuerdo con Viveros, el país asiático integra el grupo de economías que se destacan por la calidad y competitividad de sus dispositivos médicos y por contar con estándares regulatorios sanitarios elevados.
En 2024, el sector coreano de dispositivos médicos generó más de US$ 8.000 millones en bienes, mientras que las perspectivas apuntan a una tasa de crecimiento cercana al 7% hasta 2032.
Para Paraguay, el acercamiento con Corea forma parte de una estrategia iniciada luego de la pandemia, cuando la industria de la salud comenzó a ser considerada un sector estratégico y prioritario.
El objetivo es aprovechar capacidades que Paraguay ya posee en manufactura, energía, incentivos para la inversión y acceso al mercado regional para avanzar progresivamente hacia productos con mayor contenido tecnológico.
Una empresa coreana ya dio el primer paso
Uno de los datos más concretos del proceso es que, en 2025, se radicó en Paraguay la primera empresa coreana vinculada al sector, que actualmente se encuentra analizando posibles líneas de producción.
El foco inicial estaría puesto en productos básicos y descartables considerados de Clase I y Clase II, de acuerdo con su nivel de riesgo, entre ellos catéteres, vías y glucómetros.
“Con base en la experiencia de Corea, la industria de dispositivos médicos es una evolución natural de la industria farmacéutica que extiende su ámbito productivo a nuevos productos afines a su sector”, explicó Viveros.
La lógica es comenzar con manufacturas que permitan desarrollar capacidades, procesos productivos, proveedores y estándares de calidad antes de avanzar hacia productos de mayor complejidad.
Para el viceministro, el desempeño de estas primeras inversiones será determinante.
“El éxito de estas primeras abrirá las puertas a más inversiones en este sector”, indicó.
Paraguay ya exporta dispositivos médicos a Brasil
Aunque el proyecto apunta a desarrollar una industria de mayor escala, Paraguay no parte desde cero.
Viveros recordó que, desde 2011, el país produce jeringas descartables, cuya producción actualmente abastece aproximadamente el 25% de la demanda anual de Brasil.
Este antecedente demuestra, según el viceministro, que existe capacidad para desarrollar producción local competitiva y orientarla hacia mercados regionales de gran volumen.
A esto se sumaron nuevas industrias durante la pandemia de COVID-19, especialmente fabricantes de batas descartables, overoles sanitarios, cofias, mascarillas y guantes.
Además, existen inversiones de capital nacional que actualmente están expandiendo su capacidad y explorando la fabricación de nuevos dispositivos médicos.
El Mercosur, la gran oportunidad
La posibilidad de utilizar Paraguay como plataforma de producción y distribución para el Mercosur aparece como uno de los principales atractivos del proyecto.
El país ofrece, según Viveros, condiciones favorables, predecibles y estables para desarrollar este tipo de manufacturas, además de acceso a un mercado regional de gran escala.
La estrategia apunta a combinar costos competitivos, disponibilidad energética, incentivos a la inversión y acceso preferencial a los mercados regionales para atraer compañías interesadas en producir desde Paraguay.
En los próximos años, la expectativa es que esta industria gane progresivamente participación tanto en el abastecimiento del mercado interno como en las exportaciones paraguayas.
Más que instalar fábricas
El desafío, sin embargo, no pasa solamente por conseguir nuevas plantas industriales. El desarrollo de una industria de dispositivos médicos exige trabajar simultáneamente en regulación, certificaciones, estándares de calidad, innovación, infraestructura especializada y formación de talento humano.
También requerirá una mayor articulación entre empresas, universidades, centros tecnológicos, organismos reguladores y el Estado.
Uno de los puntos centrales será garantizar que los productos fabricados en Paraguay puedan cumplir con los estándares internacionales necesarios para ingresar a mercados altamente regulados.
En ese contexto, el trabajo desarrollado con Corea busca precisamente aprovechar la experiencia de un país que construyó una industria tecnológica competitiva y trasladar aprendizajes que puedan adaptarse a las condiciones paraguayas.
Del diagnóstico a los negocios
La siguiente etapa será transformar los estudios, visitas empresariales y diagnósticos realizados hasta ahora en proyectos concretos.
La hoja de ruta contempla identificar segmentos con mayor potencial, promover inversiones, facilitar alianzas entre compañías paraguayas y extranjeras, impulsar la transferencia tecnológica y desarrollar proveedores nacionales que puedan incorporarse a esta nueva cadena de valor.
Para Paraguay, la oportunidad trasciende la producción de insumos médicos. El objetivo de fondo es avanzar hacia una estructura industrial con mayor contenido tecnológico, conocimiento, empleo especializado y capacidad exportadora.
Los primeros pasos ya están dados: empresas coreanas exploraron el mercado, una de ellas ya se instaló en el país, existen productos concretos bajo análisis y Paraguay cuenta con antecedentes de producción sanitaria destinada a Brasil.
Ahora, el desafío será convertir esas condiciones en una industria capaz de ganar escala. Si las primeras experiencias logran consolidarse, los dispositivos médicos podrían transformarse en uno de los próximos capítulos de la industrialización paraguaya, con Paraguay no solo como consumidor, sino también como productor y plataforma regional para el Mercosur.
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