Los desafíos económicos del segundo tiempo del gobierno: confianza, déficit y uso de la deuda

El cambio de autoridades en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) abre una nueva etapa para la política económica paraguaya, en un momento en el que el desafío ya no pasa solo por sostener el crecimiento, sino por recomponer equilibrios que comenzaron a tensionarse en los últimos meses. La confianza, el manejo del déficit fiscal y la eficiencia del gasto aparecen como los ejes críticos de este segundo tiempo.

Para Jorge Garicoche, economista y analista de Mentu, el foco no debería centrarse únicamente en las personas, sino en la capacidad institucional del Estado para corregir desbalances y restaurar la confianza.

El punto de partida

Uno de los principales desafíos identificados es recomponer la relación entre el Estado y el sector privado, especialmente tras los atrasos en pagos a proveedores.

Garicoche consideró que los anuncios recientes de pagos parciales son una señal positiva, aunque insuficiente por sí sola. “Me parece una buena señal que ya se hayan anunciado pagos parciales,  pero el gran desafío sigue siendo restaurar la confianza. Siempre el discurso con claridad ayuda a entablar buenas relaciones”.

La confianza no se recupera solo con medidas financieras, sino también con claridad en la comunicación y coherencia en la gestión.

En ese sentido, uno de los aspectos a informar es el tratamiento de las deudas no obligadas dentro de la contabilidad pública. Garicoche advierte que existen tecnicismos que pueden distorsionar la percepción del déficit.

En términos prácticos, la cuestión radica en cómo se están registrando las obligaciones del Estado. Aunque muchos bienes y servicios ya fueron recibidos —como medicamentos en el sistema de salud o rutas ya ejecutadas y en uso—, esas operaciones no siempre se reflejan inmediatamente en las cuentas fiscales si la factura aún no fue formalmente obligada. Esto genera una distorsión: el activo ya forma parte del patrimonio público, pero la contraparte —el pasivo— no se contabiliza en el déficit, lo que termina afectando la lectura real de las finanzas públicas.

Este punto abre un debate sobre la necesidad de modernizar la contabilidad pública, evitando incentivos que permitan postergar obligaciones para cumplir metas fiscales.

El problema no es solo cuánto, sino cómo

El análisis del gasto público va más allá del enfoque tradicional sobre ineficiencias o clientelismo. Para Garicoche, el desafío es más estructural: evaluar el retorno de los recursos utilizados, especialmente en relación con la deuda.

Cómo se han utilizado los recursos, especialmente los provenientes de la deuda. En los últimos años, Paraguay emitió bonos y asumió compromisos que, en varios casos, no se tradujeron en mejoras concretas en productividad o en retornos para el Estado. Incluso, parte de esa deuda fue destinada a cubrir gastos corrientes, como subsidios, en lugar de financiar inversión, lo que limita su impacto en el crecimiento a largo plazo. Esto obliga a replantear no solo cuánto se gasta, sino hacia dónde se direccionan esos recursos.

Al mismo tiempo, la discusión no pasa únicamente por recortar. También se abre el debate sobre la necesidad de fortalecer sectores estratégicos que hoy no cuentan con suficiente financiamiento, lo que plantea un desafío adicional: reequilibrar el gasto público en función de las prioridades de desarrollo del país.



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