Paraguay busca potenciar su nueva “mina de oro”: el maíz (nuevos mercados y mayor producción)

El viceministro de Agricultura, Mario León, destacó el crecimiento de la exportación del maíz, que este año llegó a unas tres millones de toneladas.
Destacó además la incorporación de siete nuevos mercados, llegando a unos 60 en total, además de la ampliación del consumo en el mercado interno.
“Hace cinco años Paraguay figuraba como noveno en el ranking de exportador, hoy estamos en torno al sétimo lugar a nivel de posición mundial. Eso resalta lo que es la agricultura en el Paraguay”, agregó.
El viceministro indicó que se deben mantener y mejorar la calidad de la producción tomando precauciones en la rotación de los cultivos, además de respetar la época y la fecha de siembra, a pesar de las intensas lluvias registradas en los últimos tiempos.
Con relación a la agricultura extensiva, la cartera de Estado no tiene reportes de grandes daños en lo que refiere a la producción actual.
“El Banco Central del Paraguay (BCP) ha flexibilizado ciertas normas a los efectos de que el año que viene a partir de enero o febrero, cuando se estén dando las cosechas, se establezcan medidas financieras que permitan continuar con la producción a la luz de los riesgos que tiene la agricultura”, sostuvo León.
La buena producción del rubro es por la condición agroecológica de proteínas, la facilidad de condiciones para acortar los ciclos de producción y la facilidad de los productores para utilizar tecnologías de punta.
Por último, explicó que cuando se tiene un invierno sin bajas temperaturas, muchos cultivos no son dañados y hace que la oferta de alimentos sea grande en Paraguay.

Guerra en Medio Oriente: cómo el shock externo reconfigura las expectativas económicas en Paraguay

A poco más de un mes del inicio de la guerra en Medio Oriente, la economía global ya muestra efectos rápidos, tanto en los mercados financieros como en los flujos comerciales. Paraguay, pese a estar geográficamente alejado del conflicto, no quedó al margen: el encarecimiento del petróleo, la presión sobre la inflación, el cambio en las expectativas de tasas y una mayor aversión al riesgo comienzan a configurar un nuevo escenario para la economía.