A través de engaños, los delincuentes pueden tomar el control de una cuenta, hacerse pasar por su titular y solicitar transferencias de dinero. Frente a este escenario, la prevención y la aplicación de medidas de seguridad son fundamentales para evitar pérdidas económicas y proteger la información.
Mario Velázquez, gerente general del Grupo IDT (Instituto de Diseño y Tecnología), explicó que las principales modalidades de fraude digital no necesariamente implican una falla técnica de WhatsApp, sino que se basan en engaños para obtener el código de verificación de seis dígitos”.
En las estafas dirigidas a contactos y familiares, los delincuentes aprovechan la confianza que genera un número conocido. Una vez que toman el control de una cuenta, pueden utilizar la foto, el nombre y las conversaciones del titular para solicitar transferencias urgentes a cuentas de terceros.
Por eso, antes de enviar dinero, es fundamental confirmar el pedido mediante una llamada u otro canal de comunicación. Los delincuentes pueden hacerse pasar por representantes de empresas, ofrecer premios o promociones, solicitar que la víctima comparta su pantalla o enviar enlaces para instalar aplicaciones.
“Una de las prácticas más habituales consiste en solicitar el código de verificación de seis dígitos mediante falsas promociones, supuestos premios o mensajes de personas que se hacen pasar por representantes de una empresa o servicio técnico”.
También pueden aprovechar buzones de voz protegidos con claves débiles para acceder a los códigos recibidos por llamada.
¿Y las empresas?
Para las empresas que utilizan WhatsApp Business como canal de atención y ventas, el robo de una cuenta puede provocar estafas a clientes, pérdidas económicas, exposición de datos y daños a la reputación.
“El riesgo aumenta cuando varios empleados manejan un mismo número sin reglas claras de acceso y seguridad. Entre las medidas recomendadas para las empresas se encuentran activar la verificación en dos pasos con un correo institucional protegido, revisar periódicamente los dispositivos vinculados, asegurar la línea telefónica y capacitar al personal para reconocer intentos de engaño”, mencionó Velázquez.
También es conveniente comunicar cuáles son las cuentas bancarias oficiales de la empresa y establecer un protocolo de actuación para avisar a los clientes y denunciar el incidente en caso de que la cuenta se vea comprometida. “Y tener un protocolo escrito para cuando pase: quién denuncia, quién avisa a los clientes y por dónde”, puntualizó.
Para prevenir el robo de cuentas de WhatsApp, el especialista recomienda implementar medidas de seguridad como la verificación en dos pasos, el control periódico de los dispositivos vinculados y la protección de la línea telefónica.
En ese sentido, el Grupo IDT recomienda reforzar la verificación de las cuentas, controlar los dispositivos vinculados, capacitar al personal y establecer procedimientos de recuperación y comunicación con los clientes. Estas medidas buscan reducir las vulnerabilidades y limitar el impacto de las estafas en la operación y la reputación de las empresas.
También se aconseja capacitar a los empleados, establecer protocolos de respuesta ante incidentes y comunicar a los clientes cuáles son las cuentas bancarias oficiales. Para negocios con un alto volumen de consultas y ventas, propone migrar a la API oficial de WhatsApp mediante un proveedor autorizado por Meta, con el objetivo de mejorar la gestión del canal y establecer controles de acceso más organizados.
“También solicitan a la víctima que comparta su pantalla para observar los mensajes que recibe o inducirla a instalar aplicaciones maliciosas. Con la cuenta tomada, piden plata a los contactos y a los clientes”, advirtió Velázquez.
La protección de las cuentas requiere adoptar precauciones permanentes, desde la activación de mecanismos de verificación hasta el control de los dispositivos vinculados y la capacitación de quienes administran las cuentas. Estos cuidados permiten reducir la exposición a posibles ataques y evitar que el acceso no autorizado derive en fraudes, pérdidas económicas o compromisos de información.
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