Después de varias temporadas en las que los tonos neutros y los looks minimalistas tuvieron un lugar privilegiado, el nuevo escenario plantea una moda con más presencia: colores fuertes, estampados, transparencias, diferentes texturas y prendas que juegan con el volumen.
La asesora de moda Gretta Schouten, en conversación con InfoNegocios, anticipó que el cambio más visible estará justamente en la actitud frente al vestuario. “Vamos a ver muchísimo más color y una moda bastante más expresiva”, señaló, marcando una temporada en la que la combinación de prendas vuelve a ser parte del juego.
Marrón: el nuevo comodín
Si hay un color que promete convertirse en aliado del guardarropa, es el marrón. La gama va desde los chocolates más profundos hasta tonalidades como camel, canela y cognac.
Schouten consideró que el marrón ya consiguió algo que no todos los colores de temporada logran: dejar de ser una opción ocasional para convertirse en un básico. Su ventaja está en que puede combinarse con diferentes colores y permite construir looks sofisticados sin recurrir siempre al negro.
Para quienes no quieren abandonar los neutros, puede ser además una manera sencilla de actualizar el placard sin realizar un cambio radical.
El capri vuelve, pero con otra personalidad
El pantalón capri también busca recuperar protagonismo. La diferencia está en que esta vez no necesariamente apunta a repetir la versión ajustada que muchos recuerdan de los años 2000.
La propuesta se amplía hacia diseños más estructurados, materiales livianos y versiones de inspiración sastrera. “No vuelve solamente en su versión súper ajustada de los 2000”, explicó Schouten, quien también destacó las alternativas en lino y los cortes más sofisticados.
Es una de esas tendencias que probablemente divida opiniones, pero justamente ahí está parte de su atractivo: actualizar una prenda conocida y llevarla a una estética diferente.
Más volumen y menos rigidez
La temporada también abre espacio para pantalones de piernas amplias y formas más marcadas. Entre ellos aparecen los llamados balloon, que aportan volumen y cambian por completo la silueta de un look.
La comodidad, además, no queda enfrentada a la elegancia. Para Schouten, ambas pueden convivir: “Ya no queremos elegir entre estar cómodas o estar bien vestidas”.
La clave está en prendas fáciles de llevar, pero con algún elemento que las haga destacar: una buena estructura, una textura diferente, un corte particular o simplemente una combinación bien pensada.
El color como protagonista
Rojo, azul, amarillo y teal aparecen entre las alternativas para quienes quieren salir de los looks completamente neutros. No significa que todo deba ser estridente: una cartera, unos zapatos, una camisa o incluso un detalle de color pueden transformar una combinación sencilla.
A esto se suman estampados como el paisley y el dálmata, que pueden utilizarse como protagonistas de un outfit en lugar de quedar relegados a pequeños detalles.
La lógica es: si el look básico ya no alcanza, el color y el estampado se encargan de darle identidad.
Anteojos XL y el blazer que resuelve todo
Los accesorios también tendrán su momento. Los anteojos de sol XL aparecen como una alternativa para quienes buscan que un accesorio tenga peso propio dentro del conjunto.
Pero entre tantas novedades, hay una prenda que mantiene su lugar: el blazer.
Para Schouten, es una de las inversiones que más sentido tiene dentro del guardarropa porque puede acompañar diferentes estilos y situaciones. Con jeans, sobre un vestido, con prendas más formales o incluso encima de una combinación sencilla, funciona como esa pieza capaz de cambiar el resultado final.
Una temporada en la que la moda vuelve a ser menos uniforme y bastante más divertida.
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