Para Ricardo Fazzio, socio fundador del club, la idea nació con el objetivo de conectar a los consumidores con vinos que no solían encontrarse en los circuitos tradicionales y convertirse en el primer punto de contacto entre las importadoras y quienes desean descubrir nuevas propuestas.
"Queríamos desarrollar la cultura del vino en Paraguay", recordó Fazzio. En aquel entonces, muchos consideraban que el país era predominantemente cervecero. Sin embargo, la respuesta fue inmediata: en menos de un año el club ya superaba los 100 miembros y hoy reúne a más de 300 socios, creciendo principalmente gracias al boca a boca y a las recomendaciones entre amigos.
Desde este año, una nueva administración tomó la posta para continuar impulsando ese legado. Para Angie Noguera, vicepresidenta de In Vino Veritas, el desafío es seguir acercando el mundo del vino a nuevos públicos, especialmente desde la sede ubicada en San Lorenzo.
"Queremos que la gente se anime a conocer este mundo. El vino genera curiosidad y, una vez que empezás a descubrirlo, es un viaje de ida", afirma.
Uno de los principales objetivos del club es ampliar el horizonte de los consumidores. Si bien el Malbec sigue siendo una de las variedades más elegidas, In Vino Veritas busca que sus socios conozcan la enorme diversidad de estilos, cepas y regiones productoras.
Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Francia, España, Italia, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda forman parte del recorrido que propone el club a través de sus actividades.
"La idea es que la gente conozca vinos blancos, rosados, espumosos y tintos de diferentes estilos y descubra que existe un mundo mucho más amplio que una sola variedad", sostiene Fazzio.
Con su local ubicado sobre Teniente Benítez esquina Juan Silvano Godoy, In Vino Veritas apuesta a descentralizar este tipo de experiencias.
Según explica Noguera, uno de los primeros desafíos fue romper con la idea de que las actividades relacionadas con el vino solo podían desarrollarse en Asunción.
"Al principio costó que la gente nos conociera porque existía esa percepción de que había que ir hasta la capital para vivir este tipo de experiencias. Hoy queremos demostrar que San Lorenzo también puede convertirse en un punto de encuentro para los amantes del vino", señala.
Uno de los aspectos que distingue al club es su permanente búsqueda de novedades. Desde su fundación, In Vino Veritas nunca repitió una misma etiqueta en sus degustaciones o entregas mensuales.
Para lograrlo, trabaja exclusivamente con importadoras legalmente establecidas, evaluando cada incorporación según criterios de calidad, precio y degustación previa.
Además, uno de los beneficios más valorados por los socios es acceder antes que el público general a vinos que recién ingresan al mercado paraguayo.
La selección de las etiquetas continúa siendo liderada por Ricardo Fazzio, quien realiza un seguimiento permanente de las novedades disponibles en el país.
Más que enseñar reglas estrictas, el club apuesta por experiencias donde cualquier persona pueda acercarse al vino sin conocimientos previos.
Actualmente organiza entre una y dos actividades mensuales, además del ciclo "Sábados Entre Copas", una propuesta desarrollada junto a distintas importadoras para presentar nuevas etiquetas y acercar a los participantes a las historias detrás de cada botella.
En las catas, los asistentes suelen degustar entre cinco y seis vinos cuidadosamente seleccionados, procurando incluir blancos, rosados, espumosos y tintos para ofrecer una experiencia completa.
"La idea es acompañar a quienes llegan por primera vez, guiarlos para que descubran aromas, sabores y estilos. No buscamos que memoricen conceptos técnicos, sino que encuentren el vino que más disfrutan", explica Noguera.
Tanto Fazzio como Noguera coinciden en que uno de los mayores obstáculos sigue siendo el temor a equivocarse.
"No hay que tener miedo. Muchas personas creen que necesitan conocer todas las cepas o entender de graduación alcohólica para participar de una cata, cuando en realidad lo importante es tener curiosidad", sostiene la vicepresidenta.
Durante las degustaciones, los participantes aprenden a reconocer aromas, sabores, texturas y estilos, además de comprender qué características hacen que una etiqueta les resulte más atractiva que otra.
Para Fazzio, el mayor error es quedarse únicamente con aquello que ya se conoce.
"La clave está en animarse a descubrir cosas nuevas. No existe un vino perfecto para todos; cada persona encuentra el suyo y, cuando cree haberlo encontrado, vale la pena seguir probando porque seguramente aparecerá otro que también la sorprenda", afirma.
Noguera agrega que el maridaje también forma parte de ese aprendizaje.
"Muchas veces pensamos que estamos combinando correctamente un vino con una comida y en las catas descubrimos por qué ciertas etiquetas potencian determinados sabores. Eso también se aprende experimentando."
La nueva administración ya trabaja en una agenda de actividades especiales para el aniversario del club y en nuevas experiencias orientadas a seguir ampliando la comunidad de amantes del vino.
Actualmente, In Vino Veritas ofrece cuatro categorías de membresías, con valores que van desde G. 170.000 hasta G. 550.000 mensuales, permitiendo a los socios acceder a beneficios exclusivos y conocer antes que nadie las nuevas etiquetas que llegan al país.
Después de 13 años, el espíritu del club permanece intacto: convertir cada copa en una oportunidad para descubrir nuevos sabores, aprender y compartir experiencias. Porque, como resume Ricardo Fazzio, "no solo bebemos vino; creamos experiencias alrededor del vino".
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