Cuatro décadas y media después, la empresa continúa produciendo localmente y ha atravesado crisis económicas, cambios en el mercado, aperturas de importación, una pandemia y cuatro generaciones familiares. “Nació en 1981 de una decisión audaz de tres mujeres”, recordó Jorge Cibils Baumann, socio director comercial de Rilape SA.
“En los años 80 la vela era, para la mayoría, un artículo de emergencia: se compraba por si se cortaba la luz y, a medida que la electrificación avanzaba, la lógica decía que el negocio se iba a achicar. La apuesta de Rilape fue exactamente la contraria: que la vela podía dejar de ser una necesidad para convertirse en una elección: devoción, celebración, decoración, aroma. Fabricar localmente, además, implicaba aprender todo acá: no había industria de referencia, ni proveedores especializados, ni escuelas del oficio”, contó Jorge Cibils.
La estrategia permitió ampliar la categoría hacia la devoción, la celebración, la decoración y los aromas. Entre los principales hitos de la compañía se encuentran la apertura de su showroom en 1987, el lanzamiento de sus primeras velas aromáticas en 1999 y la incorporación de las santorales en 2005.
En 2006, la empresa comenzó a producir durante todo el año, dejando atrás la marcada estacionalidad vinculada a Semana Santa y Navidad. Otro momento significativo llegó en 2015, con la visita del papa Francisco a Paraguay, para la cual Rilape produjo siete toneladas de velas.
En 2017, la compañía inauguró la Planta Industrial Doña Rita, considerada la mayor inversión de su historia. Allí se concentran las líneas de mayor volumen, como velas blancas, de color, santorales y repelentes, mediante procesos de producción continua que permiten fundir la parafina, incorporar la mecha, moldear, enfriar y empacar.
Pero la industrialización convive con el trabajo artesanal. En el taller de Las Mercedes, un equipo integrado por artesanas paraguayas produce a mano las líneas aromáticas y decorativas, incorporando terminaciones en cerámica de Areguá e Itá, tejidos populares y otros elementos de identidad local.
Detrás de una vela existe un proceso que va mucho más allá de darle forma a la cera. “La base es la parafina, que se importa y cotiza en dólares, atada al precio internacional del crudo; por eso, la eficiencia en formulación y en la cadena de suministro es parte central de nuestro oficio. En las líneas aromáticas incorporamos también ceras vegetales, en línea con lo que demanda el consumidor de bienestar. A eso se suman las mechas de algodón, pigmentos, fragancias y aditivos que ajustan el punto de fusión de cada vela según su uso”, señaló.
En las líneas aromáticas también incorporan ceras vegetales, en respuesta a la demanda de consumidores interesados en productos vinculados al bienestar. En Citrowax, una de las marcas de la compañía, el activo repelente es la citronela natural. “Lo que une a los dos mundos es la química: cada vela se formula para comportarse bien en el clima paraguayo. Es la parte del proceso que no se ve, pero que define la calidad”, explicó Cibils Baumann.
Actualmente, el consumidor de velas ya no responde a un único perfil. La vela de emergencia mantiene su peso, especialmente en el interior del país, mientras que las santorales continúan vinculadas a la tradición y la devoción. Al mismo tiempo, crece un consumidor más joven y urbano que compra velas aromáticas, decorativas o repelentes como parte de su experiencia en el hogar.
Durante la pandemia, una de las decisiones de la empresa fue mantener a todo su personal, sin despidos. Actualmente, la firma involucra a la tercera y cuarta generación familiar en la gestión y emplea a casi 60 familias entre colaboradores y artesanas, además de trabajar con proveedores locales. Sus productos llegan a más de 600 puntos de venta en todo el país.
“Mi abuela, que presidió el Directorio hasta 2024, me lo resumió en una frase cuando asumí como gerente comercial: ‘Quiero que esto perdure’”, relató Cibils Baumann.
Este año, la firma participó en la principal feria del supermercadismo de Brasil, en Curitiba, con el objetivo de avanzar hacia el mercado del Mercosur. Además, trabaja en Helga, una nueva marca de fragancias para el hogar que incluirá ambientadores y difusores para complementar su oferta de velas aromáticas.
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