En términos simples, esta tecnología utiliza vibraciones microscópicas que se propagan únicamente en la superficie de un material, similares a pequeños “terremotos” a escala nanométrica. Aunque las ondas acústicas superficiales ya están presentes en los teléfonos actuales —cada vez que se envía un mensaje, se realiza una llamada o se utiliza el GPS—, el avance radica en la forma en que estas vibraciones son amplificadas y controladas dentro del microchip.
Hoy, los smartphones incorporan varios chips independientes para gestionar la radiofrecuencia: algunos filtran señales, otros transmiten datos y otros reciben información. Este enfoque fragmentado ocupa espacio, incrementa el consumo energético y limita la posibilidad de hacer dispositivos más delgados. La nueva tecnología elimina esa lógica al concentrar todas esas funciones en un solo microchip de apenas medio milímetro de longitud.
Alexander Wendt, estudiante de posgrado en la Universidad de Arizona y autor principal del estudio, explicó que estas vibraciones funcionan como filtros de altísima precisión. “Piense en ello como las ondas de un terremoto, solo que en la superficie de un pequeño chip”, señaló. Gracias a este mecanismo, se reduce la necesidad de múltiples componentes y se simplifica notablemente la arquitectura interna de los teléfonos.
Mientras los sistemas SAW tradicionales operan cerca de los 4 gigahercios y requieren varios módulos, el nuevo láser de fonones alcanza frecuencias de 1 gigahercio con potencial de escalar hacia cientos de gigahercios. Esto abre la posibilidad de lograr transmisiones inalámbricas más rápidas, estables y con menor consumo de energía.
El diseño del microchip se inspira en los láseres de diodo utilizados ampliamente en la industria electrónica. Está compuesto por una base de silicio, una capa de niobato de litio —material piezoeléctrico que convierte energía eléctrica en movimiento físico— y una película delgada de arseniuro de indio y galio que optimiza la conducción electrónica. Esta combinación permite que las vibraciones interactúen directamente con electrones de alta velocidad y se amplifiquen de manera eficiente.
Matt Eichenfield, investigador principal del proyecto, destacó que el objetivo fue crear un equivalente acústico del láser de diodo. El sistema refleja y refuerza las vibraciones dentro del chip, aumentando su intensidad con cada ciclo al alimentarse con una batería convencional, sin necesidad de fuentes de energía complejas.
Más allá del impacto técnico, el desarrollo abre la puerta a una nueva generación de teléfonos inteligentes que sean más finos, livianos, con mayor autonomía de batería y velocidades inalámbricas superiores.
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