Cada chef, cada profesional gastronómico, tiene su historia, su comienzo, y eso enriquece su carrera y sus platos, como es el caso de Brian Green,quien ya lleva más de 15 años en el rubro.
Brian recordó que, si bien le hubiese gustado ser artista, encontró en la cocina sus propios instrumentos. “Soy cocinero, estudié en Buenos Aires, siempre cociné en mi casa desde que estaba en el colegio. En realidad, quería ser músico, pero en ese momento no tenía mucho apoyo para eso y no sabía cómo hacer, tenía que trabajar, entonces decidí estudiar cocina. Después me metí acá a trabajar con Rodolfo Chapori (considero que me formé en su cocina). Y también creo que siempre romanticé la gastronomía, y que le pongo pasión porque es quizás la única forma de proyectarse en un rubro sacrificado”.
En esa etapa inicial, Green tenía claro que su objetivo iba más allá de la técnica: quería encontrar un lenguaje propio. “Para crear, primero hay que aprender las reglas y aguantar. Es una carrera de resistencia”, dijo. El punto de quiebre llegó durante la pandemia. La industria gastronómica se vio bastante golpeada y él decidió experimentar y probar abriendo su emprendimiento en el garaje de su casa.
“Nomade Bagel nace como un bagel shop virtual. Es un producto no muy conocido acá y fue doble desafío, porque tenía que hacerle conocer al bagel y venderlo. Entonces dije, ¿qué le gusta comer a la gente? ¿Y qué es algo fácil de vender? Y algo en lo que puedo usar mi creatividad también. Encontré la pizza, que combina dentro del emprendimiento. Trato de darle ese diferencial creativo, porque en realidad lo que a mí me gusta es crear, tratar de no quedarme quieto”, detalló Brian.
“Hace un año y algo, se abrió mucho el panorama de lo que significa la gastronomía para mí. Porque empecé a mostrarme más, hice un click. Porque en la cocina, la verdad que siempre estuve a cuatro paredes”, agregó.
Desde entonces, su cocina se caracteriza por la innovación sin perder accesibilidad y, por sobre todo, por salir de las “cuatro paredes” y exponerse como creador de contenido. “Los cocineros son medio antisociales, y yo era parte de eso. Y dije... bueno, ya está, puedo mostrar mi trabajo. Puse en público mi perfil, recuerdo que la marca de hornitos Ooni fue la primera que me captó e impulsó mi imagen. Y le encontré el gusto. Después salió la oportunidad de cubrirle a un colega en la tele, en Canal 13, y ahí sentí un pirí que nunca experimenté. Creo que de ahí más o menos sale esa performance que no tuve siendo músico”, relató Brian.
Hoy, esa dimensión escénica forma parte de su identidad profesional, donde la cocina también se convierte en un acto comunicacional. En sus recetas conviven ingredientes inesperados, como frutas o combinaciones dulces, con formatos tradicionales que facilitan la aceptación del público. En ese contexto, Green desarrolló una fórmula propia que guía su propuesta: 70% de lo que el público espera y 30% de innovación. “No podés hacer todo raro. A veces la gente solo quiere una pizza clásica, y está perfecto”, explicó.
En paralelo, su modelo de negocio fue mutando hacia experiencias más dinámicas. Nomade dejó de ser un concepto fijo para transformarse en una propuesta itinerante que combina la música en eventos, activaciones y espacios culturales. “Me gusta lo incierto, no lo estático”, aseguró. Esta lógica se alinea con una tendencia creciente en la gastronomía: formatos más flexibles, híbridos y vinculados al entretenimiento.
Este equilibrio le permitió construir una identidad sin perder masividad. “Estoy en una búsqueda constante y la idea, creo, es tratar de no caer en la trampa de uno mismo. Siempre dicen que tenés que ser auténtico, pero no podés pensar mucho en eso tampoco. Porque si te ponés a pensar, caés en la trampa de no ser. Estoy descubriendo todavía este lenguaje. Y en lo gastronómico, siento que para siempre voy a ser alumno nomás. Ahora estoy empezando a aceptar que es rico lo que hago, me gusta mucho eso”, aseguró.
“Estoy encontrando que la música está en muchos lados. Por ejemplo, empecé a escribir un libro ahora que va a ser un compendio de las recetas que marcaron los distintos momentos, con anécdotas y reflexiones, y no tiene fecha de finalización”, comentó Brian.
Además, el chef comenzó a diversificar su actividad con talleres y espacios de enseñanza, apostando a compartir su conocimiento y fortalecer su marca personal. A esto se suma un nuevo proyecto en desarrollo: “Estoy en un proyecto ahora que no va a ser Nómade, va a ir con otro nombre, un lugar donde la gente va a poder comer mis pizzas, probablemente a mitad de año por ahí. Y me gustaría en algún momento tener un programa propio también en la tele, porque la tele nunca va a morir”, auguró.
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