El organismo sostiene que la región está atravesando una transición energética que no solo responde a objetivos ambientales, sino también a una lógica económica cada vez más evidente en un contexto de combustibles volátiles. “Mientras los precios del diésel y la gasolina escalan a promedios de US$ 1,30 por litro, la región ha encontrado un blindaje financiero en la energía eléctrica”, señala el informe.
En términos agregados, Olacde estima que la flota eléctrica en América Latina ya genera un ahorro de alrededor de US$ 1.000 millones anuales en consumo energético, lo que equivale a unos US$ 2,7 millones diarios menos en gasto de combustibles fósiles. Además, la eficiencia del motor eléctrico —hasta cinco veces superior al de combustión— permite que un vehículo liviano ahorre hasta 81% por kilómetro recorrido.
El impacto varía según escenarios de precios: si los combustibles subieran un 50%, el ahorro anual por vehículo eléctrico podría escalar a más de US$ 3.300. En buses eléctricos, el beneficio también se dispara bajo ese escenario, alcanzando casi US$ 49.000 por unidad.
Paraguay, un mercado en expansión
En el caso paraguayo, la adopción de vehículos eléctricos es reciente pero acelerada. Según Javier Díaz, gerente general de Evergo y presidente de la Asociación de Vehículos Eléctricos del Paraguay, el país comenzó a desarrollar su mercado hace apenas unos cinco años, aunque con un crecimiento más rápido que el promedio regional.
“Somos relativamente nuevos, pero por suerte somos los que más rápido estamos creciendo en el área de electromovilidad”, explicó Díaz en entrevista con InfoNegocios.
La expansión está directamente vinculada a la disponibilidad de energía eléctrica y a la estructura de costos del país. Hoy, según indicó, existen más de 30 marcas con representación en Paraguay y más de 90 modelos de vehículos enchufables disponibles en el mercado.
Más allá de la escala regional, Díaz puso el foco en la experiencia de uso y el impacto directo en el bolsillo. En su caso personal, aseguró que el cambio de un vehículo a combustión a uno eléctrico redujo su gasto mensual de movilidad en una proporción significativa.
“Yo antes consumía aproximadamente G. 1 millon al mes en combustible y hoy mi costo de transporte es de unos G. 100.000. Bajó diez veces”, afirmó.
También señaló que la diferencia es aún más marcada en sectores de alta movilidad como plataformas de transporte. Según su estimación, conductores de servicios como Uber, MUV o Bolt pueden gastar entre G. 3 millones y G. 4 millones mensuales en combustible, lo que vuelve a la electrificación una alternativa clave para mejorar la rentabilidad.
A nivel regional, los vehículos electrificados ya representan el 14,5% de las ventas totales, con fuerte crecimiento en híbridos y eléctricos puros, según datos de asociaciones del sector automotor latinoamericano.
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