El desempeño de la Hilux se dio en un escenario desafiante, donde el cliente priorizó previsibilidad y respaldo por sobre decisiones impulsivas. Desde la óptica de la marca, la confianza construida a lo largo del tiempo fue esencial para sostener el volumen. “Comprarse un vehículo va más allá de una moda o una compra impulsiva; es una decisión que requiere tiempo y mucho análisis”, señaló Fernando Ojeda, jefe de Marketing de Toyotoshi, representante oficial de Toyota en Paraguay.
En ese proceso, el mercado terminó premiando a los productos con comportamiento probado. “En 2025, con un contexto económico exigente, el mercado premió a los productos que no fallan, y ahí Toyota tiene un ADN claro de Calidad, Durabilidad y Confiabilidad”, explicó Ojeda. Ese posicionamiento permitió que la Hilux no solo encabezara el ranking de pick ups, sino que se ubicara como el vehículo más vendido del país, una señal de su alcance transversal.
El liderazgo comercial también implicó un desafío operativo. “Hemos cerrado un año donde no solo hemos sido la pickup más vendida, sino el vehículo más vendido del país”, afirmó Ojeda, y agrega que ese resultado obliga a sostener estándares elevados de atención, procesos y estructuras orientadas al cliente.
Aunque tradicionalmente asociada al sector productivo, la demanda de la Hilux mostró un perfil cada vez más diverso. Productores, empresarios y profesionales independientes conviven hoy con familias que la utilizan en entornos urbanos. “Son clientes que buscan resolver: cargar, viajar, entrar al campo, salir a la ruta y volver a arrancar al día siguiente sin sorpresas”, describió el ejecutivo. Para el mercado local, la camioneta combina funcionalidad, resistencia y respaldo, más allá del componente simbólico de status.
Esa evolución también se reflejó en las versiones más elegidas durante 2025. De acuerdo con Toyotoshi, crecieron con fuerza las configuraciones intermedias y altas, que equilibran robustez, confort y tecnología. “El cliente de Hilux busca versatilidad real: un solo vehículo que rinda en múltiples escenarios”, señala Ojeda. Las versiones básicas mantuvieron su espacio, especialmente en flotas y trabajo intensivo, pero el crecimiento estuvo asociado a un uso mixto, laboral y familiar.
En cuanto al contexto macroeconómico —inflación regional, tipo de cambio y mayor competencia—, desde la marca sostienen que estos factores terminaron reforzando su propuesta. “La Hilux no compite solo por precio, compite por tranquilidad”, afirmó Ojeda, al mencionar la previsibilidad de costos, el respaldo postventa y el valor de reventa como elementos decisivos en la comparación.
La financiación también jugó un rol relevante. “Las opciones flexibles, adaptadas a la realidad local, fueron determinantes para sostener el volumen y ampliar la base de compradores”, explicó, especialmente en sectores como el agro y las empresas.
De cara a 2026, la estrategia apunta a sostener el liderazgo sin forzar el crecimiento. “El foco no está únicamente en vender más, sino en seguir haciendo bien las cosas”, concluyó Ojeda. En un mercado más exigente y competitivo, la apuesta es consolidar una experiencia consistente y de largo plazo.
Tu opinión enriquece este artículo: