Fernández adoptó la alimentación keto como respuesta a un problema de salud relacionado con la dificultad para concebir. Lejos de tratarse de una dieta pasajera, la experiencia la llevó a comprender la cetogénica como un estilo de vida sostenible y adaptable. “No es una dieta de moda ni algo que se hace solo para bajar de peso, sino una forma de alimentación que puede ajustarse según los objetivos y el estado de salud de cada persona”, explicó. Con el respaldo de estudios y evidencia clínica, la nutricionista sostiene que hoy la dieta keto es flexible y permite incorporar distintos niveles de carbohidratos de manera consciente.
A partir de ese proceso personal, Fernández identificó una comunidad creciente que encontraba mejoras significativas en su salud: personas con diabetes, síndrome de ovario poliquístico, obesidad o dificultades hormonales. “La gente sostiene este estilo de vida porque ve resultados concretos”, señaló.
Riketo comenzó durante la pandemia, cuando Fernández empezó a cocinar desde su casa para amigas y conocidas. La demanda fue creciendo de manera orgánica, lo que derivó, posteriormente, en la instalación definitiva en una casa del barrio Mburucuyá, donde el emprendimiento lleva ya cuatro años de funcionamiento continuo. Aunque se trata de un nicho reducido, Fernández remarcó que el crecimiento fue sostenido, incluso frente a sugerencias del mercado de diversificar hacia otros tipos de alimentación. “Prefiero mantenerme fiel a lo que considero realmente saludable”, afirmó.
Uno de los principales desafíos que identificó la nutricionista es la falta de opciones keto o low carb en cafeterías y espacios gastronómicos tradicionales. Mientras que la oferta sin gluten ganó terreno, muchas veces está cargada de carbohidratos y azúcares. “Existe una confusión entre lo que es apto para celíacos y lo que es saludable”, advirtió.
En cuanto al menú, Riketo tiene como eje principal las viandas, que se convirtieron en su producto más fuerte. Todas están calculadas para dietas keto o low carb, facilitando a los clientes una alimentación ordenada sin necesidad de cocinar ni contar carbohidratos. A esto se suma una amplia variedad de pastas low carb, panes, pizzas y postres, lo que, según Fernández, constituye la oferta más diversa del mercado local en este segmento.
Las preparaciones saladas se comercializan congeladas, como empanadas, tartas, chipas y coxinhas, mientras que el local también cuenta con un espacio reducido para consumo en el lugar, sin servicio de mesa, donde los clientes pueden acompañar los productos con café o jugos. “Es un formato simple, pero funciona porque la mayoría ya nos conoce”, comentó.
Entre los productos estrella, el cheesecake lidera la categoría dulce, sin edulcorantes nocivos. En el segmento salado, las pastas —especialmente los ñoquis y ravioles sin gluten— se destacan como uno de los mayores logros del emprendimiento. La chipa keto completa la lista de los productos más demandados.
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