La molienda de soja cerró julio con uno de sus mejores registros históricos. Según el Boletín Estadístico N.º 122 de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), durante el mes se industrializaron aproximadamente 382.000 toneladas, apenas por debajo del récord de más de 385.000 toneladas alcanzado en marzo de 2017.
Con este resultado, el procesamiento acumulado entre enero y julio llegó a 2.234.720 toneladas, unas 252.000 toneladas más que en el mismo periodo de 2025, lo que representa un crecimiento interanual de 12,7%. Para encontrar un acumulado superior en los primeros siete meses del año hay que retroceder hasta 2018, cuando la molienda había alcanzado 2,25 millones de toneladas.
El buen desempeño también se refleja en la utilización de las plantas industriales. Al cierre de julio, la utilización de la capacidad instalada para procesar soja llegó al 80%, dos puntos porcentuales por encima del cierre del primer semestre y en el mismo nivel registrado en julio del año pasado.
Desde Cappro señalaron que este indicador muestra que todavía existe margen para incrementar la industrialización utilizando las instalaciones ya disponibles, sin depender exclusivamente de nuevas ampliaciones de capacidad.
El mayor ritmo de procesamiento se suma a una recuperación de las exportaciones del complejo soja. Entre enero y julio, las ventas externas alcanzaron US$ 3.519,38 millones, más de US$ 1.000 millones por encima del valor registrado en igual periodo de 2025.
De esta manera, el complejo soja representó aproximadamente el 46% del valor total de las exportaciones acumuladas hasta julio, frente al 38% observado un año atrás.
El crecimiento responde principalmente a una mayor disponibilidad de materia prima luego de la recuperación de la cosecha, junto con el aumento de la molienda y mejores precios internacionales de referencia, particularmente para el aceite de soja.
En paralelo, las exportaciones de productos industrializados —aceite, harina y cascarilla— sumaron US$ 870,75 millones, un aumento interanual del 21%. Sin embargo, su participación dentro del complejo soja bajó del 29% al 25%, debido a que las exportaciones de granos en estado natural crecieron a un ritmo todavía mayor durante los primeros meses del año.
El aceite de soja también mostró una evolución favorable en materia de precios. A julio, su valor promedio de exportación registró un incremento cercano al 9% interanual, impulsado por la demanda internacional y el mayor interés por los aceites vegetales vinculados al uso energético.
La mayor molienda permitió, además, producir unas 50.000 toneladas adicionales de aceite frente al acumulado a julio de 2025. Esto amplía tanto la oferta disponible para exportación como el abastecimiento de las industrias locales de alimentos y biocombustibles.
El desempeño de julio refuerza así el potencial de la agroindustria para transformar una mayor proporción de la producción primaria en alimentos, energía, empleo y productos con valor agregado.
Según Cappro, durante los últimos cinco años se industrializó localmente, en promedio, cerca de una tercera parte de la soja cosechada, por lo que aún existe un margen considerable para elevar el nivel de procesamiento.
La entidad destaca que, desde su fundación en 2006, la agroindustria realizó inversiones por más de US$ 1.000 millones y elevó la capacidad anual de procesamiento de soja y otros productos desde 1,5 millones de toneladas hasta más de 4,8 millones de toneladas.
El desafío ahora pasa por sostener el ritmo de industrialización más allá de los meses de mayor disponibilidad de materia prima. Para Cappro, esto requerirá condiciones de competitividad, eficiencia logística, seguridad jurídica y coordinación entre los sectores público y privado para aprovechar plenamente la capacidad industrial instalada.
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