Uno de los preparados centrales es el purín de estiércol bovino, utilizado como fertilizante orgánico líquido. La técnica María Domínguez explicó en entrevista con InfoNegocios que este producto aporta nutrientes esenciales para el desarrollo vegetal y puede reemplazar fertilizantes químicos. “El estiércol bovino contiene nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio; prácticamente es un fertilizante completo que le va a ayudar a la planta desde la siembra hasta la cosecha”, señaló.
El preparado se elabora con estiércol fresco, ceniza y suero, combinación que además contribuye al control biológico de plagas y a mejorar la fermentación del producto. Según la técnica, el uso del purín permite fertilizar tanto el suelo como las hojas. “Podemos utilizar el mismo producto como fertilizante foliar, mezclando entre un cuarto y medio litro en 20 litros de agua”, indicó.
Domínguez destacó que estos insumos representan una alternativa económica para la agricultura familiar, ya que pueden elaborarse con materiales disponibles en la propia finca. “En vez de utilizar productos químicos como urea o cloruro de potasio, utilizamos este producto orgánico para que la planta pueda recibir un fertilizante natural”, afirmó.
Además del purín de estiércol bovino, los productores trabajan con una variedad de biopreparados como purín de ortiga, ajo concentrado, ceniza con jabón, hojas de paraíso, ka’are y suero de leche. Estos insumos cumplen funciones como insecticidas, fungicidas, biofertilizantes y bioestimulantes, permitiendo un manejo integral de los cultivos. Su utilización contribuye a conservar la fertilidad del suelo, evitar la contaminación y producir alimentos más saludables.
“Estos productos se pueden utilizar en todo tipo de cultivo, excepto aquellos que contienen ajo o cebolla, que no se recomiendan para leguminosas como poroto o arveja”, detalló.
Otro aspecto destacado es el rendimiento del preparado. “Si vamos a preparar 100 litros de purín, eso serviría para pulverizar más de dos hectáreas”, explicó Domínguez, al resaltar el impacto que tiene el uso de estos insumos en la reducción de costos productivos.
El impulso de estos biopreparados también se vincula con el fortalecimiento de huertas familiares, que permiten obtener alimentos sanos y variados en superficies pequeñas. De acuerdo con materiales técnicos, una huerta de 10 por 10 metros, bien diseñada, puede abastecer a una familia de hasta ocho a diez integrantes y generar excedentes para la venta.
Aunque los productos biológicos requieren aplicaciones más frecuentes que los insumos químicos, su uso constante fortalece la sanidad vegetal y mejora el desarrollo de los cultivos. “Las aplicaciones tienen que ser más constantes al tratarse de un producto biológico, cada cuatro o cinco días, pero eso permite mantener la planta vigorosa”, indicó la técnica.
Con estas alternativas, los productores cuentan con herramientas accesibles para impulsar sus cultivos, mejorar el manejo agroecológico y avanzar hacia una producción más sustentable, basada en insumos naturales elaborados directamente en las fincas.
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