Cada vez más jóvenes van al kinesiólogo: así afecta el estrés, el uso prolongado del celular y la falta de actividad física

(Por LM) El sedentarismo, las largas horas frente a pantallas, el estrés laboral y el auge de actividades como el running, el pádel y el gimnasio están modificando el perfil de quienes llegan a los consultorios de kinesiología. En el marco del Día Nacional del Kinesiólogo y Fisioterapeuta, que se recuerda este 21 de septiembre, dos profesionales analizan cómo cambió la demanda y por qué la prevención gana cada vez más espacio dentro de la profesión.

Dolores cervicales y lumbares, molestias en hombros y rodillas, lesiones deportivas y procesos de recuperación después de una cirugía continúan entre los principales motivos de consulta en kinesiología. Sin embargo, algo está cambiando: quienes llegan al consultorio son cada vez más jóvenes y, en muchos casos, las molestias están directamente relacionadas con el estilo de vida actual.

María Isabel Marecos, licenciada en Kinesiología y Fisioterapia, explicó que hoy es frecuente atender a personas con dolores musculoesqueléticos, contracturas, lesiones deportivas, afecciones neurológicas y reumatológicas, además de pacientes que necesitan recuperar movilidad tras una cirugía o una lesión.

A esa demanda tradicional se suma un nuevo perfil

“Los pacientes son cada vez más jóvenes”, señaló Marecos. Según explicó, aumentaron las consultas vinculadas con el estrés laboral, el uso prolongado del celular o la computadora y la falta de actividad física.

Problemas que anteriormente se asociaban principalmente con adultos mayores o con trabajos físicamente exigentes ahora también aparecen en jóvenes que pasan varias horas sentados, frente a una pantalla y con poca movilidad durante la jornada.

No obstante, Marecos aclaró que el dolor no depende únicamente de la postura. También influyen factores como la actividad física, el descanso, el nivel de estrés y los hábitos cotidianos.

Entre los pacientes que actualmente llegan con mayor frecuencia también mencionó a mujeres jóvenes con lesiones relacionadas con actividades laborales o domésticas, así como a adultos mayores que requieren atención por artritis, artrosis, fracturas ocasionadas por caídas o rehabilitación posquirúrgica.

El objetivo ya no es solo dejar de sentir dolor

Uno de los principales cambios también se observa en lo que busca el paciente. Marecos explicó que, si bien muchos llegan al consultorio con el objetivo inmediato de aliviar una molestia, posteriormente la meta se amplía: recuperar movilidad, volver al trabajo, practicar nuevamente algún deporte o desenvolverse con independencia en las actividades diarias.

“El objetivo no es simplemente dejar de sentir dolor, sino recuperar la independencia y mejorar la calidad de vida”, afirmó. Ese enfoque es clave porque la desaparición del dolor no siempre significa que una persona está completamente recuperada.

Mariangela Martínez, magíster en Fisioterapia y propietaria de Kinefiscenter, explicó que uno de los errores más frecuentes es abandonar el tratamiento apenas aparece una mejoría.

“La constancia en las sesiones y en los ejercicios domiciliarios permite recuperar movilidad, fuerza y reeducar el movimiento”, indicó.

Según la profesional, el alivio del dolor puede significar que se superó una etapa inflamatoria, pero todavía pueden permanecer debilidades o desequilibrios que aumentan el riesgo de recaídas.

Por eso, una recuperación real también contempla aspectos como la fuerza, la estabilidad articular, el rango completo de movimiento y la capacidad de realizar nuevamente las actividades cotidianas o deportivas sin limitaciones.

Martínez agregó que el componente psicológico también juega un papel importante. Después de una lesión, algunos pacientes deben recuperar la confianza en su propio cuerpo para volver a ejecutar movimientos sin miedo.

Automedicación e inteligencia artificial: dos riesgos cada vez más frecuentes

Entre los errores que los pacientes cometen antes de acudir a una consulta, Martínez mencionó la automedicación y el uso excesivo de analgésicos o antiinflamatorios para ocultar síntomas sin conocer su causa.

También advirtió sobre el reposo absoluto prolongado sin indicación profesional, la aplicación incorrecta de frío o calor y la costumbre de esperar hasta que el dolor se vuelva incapacitante.

A esto se suma un fenómeno cada vez más presente: buscar diagnósticos completos en herramientas de inteligencia artificial.

Martínez señaló que recurrir a estas plataformas para “tener todas las respuestas” puede llevar a minimizar síntomas o retrasar una evaluación profesional adecuada.

Entre las señales de alerta mencionó los dolores persistentes o recurrentes, las molestias que interrumpen el sueño, la pérdida de fuerza, la sensación de inestabilidad en una articulación o las limitaciones para realizar movimientos habituales.

Running, pádel y gimnasio también llenan los consultorios

La expansión del deporte recreativo también está modificando las consultas. Martínez indicó que, en personas que practican running sin una preparación progresiva, aparecen con frecuencia tendinopatías, fascitis plantar y molestias relacionadas con aumentos bruscos de kilometraje.

En el pádel, uno de los deportes con mayor crecimiento en los últimos años, se observan cuadros como epicondilitis, lesiones del manguito rotador y esguinces de tobillo.

El gimnasio y las disciplinas de alta intensidad también generan lesiones por errores técnicos, sobrecargas o incrementos demasiado rápidos de peso.

“Muchas veces el problema no es la actividad, sino hacerla sin una preparación adecuada o sin respetar una progresión”, explicó Martínez.

La kinesiología también busca evitar que aparezca la lesión

El campo de acción de la profesión ya no se limita a rehabilitar. Martínez destacó la importancia de la kinefilaxia, es decir, el trabajo orientado a la prevención mediante educación sobre ergonomía, higiene postural, fortalecimiento y gestión de cargas.

Para quienes pasan varias horas sentados, recomendó realizar pausas activas cada 45 a 60 minutos. Levantarse, caminar unos minutos, movilizar el cuello, los hombros y las muñecas o simplemente cambiar de posición ayuda a interrumpir períodos prolongados de inmovilidad.

También aconsejó ajustar correctamente la silla, la pantalla y el espacio de trabajo, mantener una buena hidratación y variar de postura durante la jornada.

Así, la kinesiología avanza hacia un rol cada vez más integral. Ya no se trata únicamente de intervenir cuando aparece el dolor, sino de acompañar al paciente para que recupere su función, evite recaídas y mantenga una mejor calidad de vida.

En un contexto marcado por el sedentarismo, las pantallas y el crecimiento del deporte recreativo, la profesión amplía su campo de acción y reafirma una idea central: moverse mejor también es una forma de prevenir.

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