La iniciativa nació en plena pandemia, cuando González decidió transformar parte de su propiedad en una unidad productiva orientada a la horticultura. Con experiencia previa como consultor técnico en proyectos de desarrollo rural y asistencia a productores, optó por aplicar en su propio terreno los conocimientos adquiridos durante años de trabajo en el sector.
“Yo estaba haciendo asistencia técnica a productores y trabajos de consultoría, incluso con organismos internacionales. Después me decidí a quedarme a trabajar en casa y aprovechar el espacio que tenía”, comentó el productor en conversación con InfoNegocios.
Su finca se ubica prácticamente en el centro urbano de José Domingo Campos, a pocos metros de la ruta PY02, lo que facilita el acceso a clientes y comercios de la zona. Allí instaló cuatro invernaderos, dos de ellos dedicados al sistema floating y otros dos a cultivos tradicionales en suelo. También mantiene pequeñas parcelas de producción a cielo abierto.
El sistema floating —también conocido como raíz flotante— es una técnica hidropónica en la que las plantas crecen sobre planchas de isopor (poliestireno expandido) que flotan en piletas con solución nutritiva. Estas piletas suelen tener entre 5 y 15 centímetros de profundidad, lo que permite que las raíces absorban directamente los nutrientes necesarios para su desarrollo.
Este método es especialmente eficiente para hortalizas de hoja, como lechuga, acelga o berro, ya que permite controlar mejor las condiciones de crecimiento y optimizar el uso del agua. Además, acelera los ciclos productivos: mientras que en un sistema convencional la cosecha puede tardar más tiempo, en floating el cultivo puede completarse en entre 35 y 50 días, dependiendo de la variedad.
En el caso de Productos ERGO, la producción se concentra principalmente en lechuga hidropónica, aunque con el tiempo el emprendimiento fue incorporando otros cultivos. Entre las variedades cultivadas se encuentran lechuga crespa, arrepollada y otras variedades comerciales, además de rúcula, albahaca y perejil.
“Es una especie de pileta donde las plantas flotan en el agua con los nutrientes. En México le llaman balsas; acá algunos le dicen bandejas, pero el sistema es el mismo”, explicó González.
Los invernaderos destinados a la hidroponía tienen aproximadamente 10 metros de ancho por 24 metros de fondo, donde se instalan los estanques de producción. Cada pileta puede albergar hasta 1.500 plantas de lechuga por ciclo, lo que permite mantener una producción continua durante gran parte del año.
Actualmente, el emprendimiento produce en promedio unas 1.000 lechugas por mes, además de alrededor de 100 kilos mensuales de tomate cherry, que se comercializa principalmente para servicios gastronómicos y eventos.
“No es una producción grande, pero para mi negocio es suficiente. Con la diversidad de productos se mantiene el movimiento”, señaló el productor.
En los últimos años, además, el proyecto comenzó a incorporar nuevas alternativas productivas, como frutillas, piña y maracuyá, ampliando así la oferta hortofrutícola del establecimiento.
La comercialización de los productos se realiza principalmente en el mercado local. Una parte importante de la producción se vende directamente en el propio establecimiento, mientras que otra se destina a comercios gastronómicos de la zona, especialmente locales dedicados a hamburguesas y comidas rápidas.
Asimismo, Productos ERGO provee hortalizas a organizadores de eventos y abastece a supermercados regionales, entre ellos el Supermercado Campo 9, uno de los principales centros de abastecimiento del distrito.
El productor también destaca que el sistema hidropónico ofrece ventajas frente a las condiciones climáticas cada vez más variables de la región.
“Acá tenemos muy poca lluvia. Yo llevo registro del pluviómetro desde hace años y últimamente está muy seco. Se riega, pero igual no es lo mismo”, comentó.
En ese contexto, el sistema floating permite optimizar el uso del agua y mantener condiciones más estables para los cultivos, lo que se traduce en una mayor previsibilidad productiva.
Hoy el emprendimiento funciona prácticamente como una unidad productiva familiar, donde González se encarga de la mayor parte de las tareas diarias. Solo recibe apoyo ocasional para labores específicas, como la limpieza de bandejas o trabajos de mantenimiento.
A pesar de su escala moderada, el caso de Productos ERGO refleja una tendencia que comienza a ganar espacio en el agro paraguayo: la incorporación de tecnologías de producción intensiva en emprendimientos familiares, incluso en zonas urbanas o periurbanas.
“Esto empezó como una idea para aprovechar el espacio en casa y hoy ya es una producción estable. Todavía hay mucho por desarrollar”, concluyó González.
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