La Dra. Mirna Gallardo, presidenta de la Asociación Paraguaya de Enfermería, destacó que cada vez más familias recurren a este servicio para acompañar a pacientes que requieren asistencia permanente o cuidados especializados.
Según Gallardo, la demanda de servicios de enfermería domiciliaria ha crecido significativamente en los últimos años, principalmente debido al aumento de personas adultas mayores que presentan secuelas de accidentes cerebrovasculares (ACV), enfermedades crónicas o situaciones de dependencia derivadas de accidentes y otras patologías.
"Tenemos muchas enfermeras trabajando en este ámbito de atención domiciliaria. La necesidad ha aumentado considerablemente por la cantidad de adultos mayores que requieren cuidados permanentes y acompañamiento profesional", señaló.
A este escenario se suma una población cada vez más afectada por enfermedades no transmisibles, como hipertensión arterial, diabetes y complicaciones cardiovasculares, que demandan seguimiento constante y atención especializada.
La presidenta de la Asociación Paraguaya de Enfermería explicó que el trabajo de la enfermería domiciliaria no se limita a la administración de medicamentos. Su función principal es acompañar al paciente durante el proceso de recuperación o adaptación a una condición de salud, ayudándolo a recuperar su autonomía o asistiéndolo en aquellas actividades que ya no puede realizar por sí mismo.
Entre los servicios más solicitados se encuentran la administración de medicamentos por vía oral o endovenosa, el control de signos vitales, la alimentación especial, la movilización de pacientes encamados, la higiene personal y el acompañamiento durante las noches.
También existe una creciente demanda de cuidados para pacientes con cuadros de confusión, deterioro cognitivo o enfermedades neurodegenerativas que requieren supervisión constante.
Para Gallardo, uno de los principales beneficios de la atención domiciliaria es que permite al paciente permanecer en un entorno familiar, favoreciendo tanto su bienestar emocional como su proceso de recuperación.
"La tranquilidad de recibir una atención segura y profesional dentro del hogar genera beneficios importantes para el paciente y su familia", afirmó.
Además, destacó que los profesionales de enfermería cuentan con la capacitación necesaria para actuar ante situaciones de emergencia, detectar signos de descompensación y coordinar la búsqueda de ayuda médica cuando sea necesario.
Otro aspecto clave es la reducción del riesgo de infecciones intrahospitalarias, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados.
Actualmente, muchos pacientes reciben en sus hogares tratamientos que anteriormente solo podían realizarse en centros hospitalarios, como oxigenoterapia, aspiración de secreciones, administración de alimentos por sonda y cuidados especializados de larga duración.
La atención domiciliaria exige competencias técnicas y humanas específicas. Según Gallardo, los profesionales deben contar con una formación sólida para responder a situaciones complejas y brindar cuidados seguros.
Entre las habilidades necesarias se encuentran el monitoreo de signos vitales, la administración de medicamentos, la alimentación enteral, la higiene de pacientes encamados y los conocimientos de reanimación cardiopulmonar (RCP) básica para actuar ante emergencias mientras llega el soporte avanzado.
Sin embargo, el componente humano también juega un papel fundamental. "Muchas veces la enfermera se convierte en una figura de contención tanto para el paciente como para la familia", explicó.
El crecimiento de la enfermería domiciliaria está generando nuevas oportunidades de empleo para los profesionales del sector. No obstante, la presidenta de la Asociación Paraguaya de Enfermería considera que aún existen desafíos importantes relacionados con la valorización económica de la profesión.
Gallardo señaló que la creciente demanda hace necesario avanzar en mecanismos que permitan regular y reconocer adecuadamente los honorarios de quienes brindan estos servicios, considerando el tiempo invertido, la capacitación requerida y la responsabilidad que implica el cuidado directo de personas en situación de vulnerabilidad.
"Hay que valorizar el gran trabajo que hace enfermería. Estamos hablando de profesionales que acompañan al paciente en actividades básicas de la vida diaria, muchas veces cuando ya no puede satisfacer por sí mismo necesidades tan esenciales como alimentarse, movilizarse o realizar su higiene personal", enfatizó.
Para la especialista, la enfermería continúa siendo una de las profesiones con mayor impacto en la calidad de vida de las personas y su rol será cada vez más relevante en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas.
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