Para Giovanni Borba, propietario de Vive Face Lab, el interés por este procedimiento creció notablemente, aunque muchas personas todavía desconocen cuál es su verdadero objetivo. “La gente busca mucho el dermaplaning pensando únicamente en retirar el vello facial, pero ese no es su principal beneficio”, comentó.
Según el especialista, el dermaplaning es un procedimiento de exfoliación mecánica que elimina las células muertas acumuladas en la superficie de la piel mediante una técnica realizada con un bisturí quirúrgico especializado. “Es como un peeling, pero mecánico. Al retirar todas esas células muertas, logramos una piel mucho más suave, luminosa y uniforme. Además, eliminamos el vello facial fino y, con cada sesión, también ayudamos a mejorar pequeñas manchas pigmentarias”.
Más allá del efecto inmediato, el procedimiento también estimula los procesos naturales de regeneración cutánea. “Al realizar una exfoliación controlada, generamos microlesiones que estimulan la producción de colágeno. Eso ayuda a mejorar las líneas de expresión, las pequeñas arrugas y la apariencia de los poros dilatados”, agregó.
Borba aclaró que el tratamiento puede realizarse en personas que simplemente buscan renovar la piel, aunque existen algunas contraindicaciones. “No está recomendado para pacientes con acné inflamatorio, porque existe el riesgo de dispersar la infección hacia otras zonas del rostro y empeorar el cuadro”, detalló.
Otra de las ventajas del dermaplaning aparece después de la sesión. Al eliminar la capa superficial de células muertas, la piel absorbe con mayor eficacia los productos de cuidado facial. “Se abren pequeños canales que permiten que ingredientes como el retinol, los retinoides, los sérums o las cremas hidratantes penetren mucho mejor. Por eso, después del procedimiento, es fundamental hidratar correctamente la piel y utilizar protector solar todos los días”, indicó.
Aunque durante el invierno la radiación solar disminuye, el especialista recordó que sigue siendo indispensable proteger el rostro. Uno de los errores más frecuentes es pensar que ambos procedimientos son completamente distintos. En realidad, persiguen un objetivo similar, aunque utilizan mecanismos diferentes.
“El dermaplaning es un peeling mecánico. En cambio, el peeling químico utiliza distintos ácidos, como el glicólico, el mandélico o el salicílico, para generar una exfoliación química que produce una descamación algunos días después. Ambos buscan renovar la piel, pero lo hacen mediante técnicas diferentes”, explicó.
La elección dependerá del tipo de piel y de las necesidades de cada paciente, por lo que Borba insiste en la importancia de realizar una evaluación profesional antes de iniciar cualquier tratamiento. “Muchas personas copian rutinas de internet sin saber si esos productos son adecuados para su tipo de piel. En algunos casos, no obtienen resultados y, en otros, incluso pueden provocar irritaciones o reacciones adversas. Cada piel necesita un tratamiento diferente y, por eso, siempre es importante consultar con un profesional”, enfatizó.
Además del dermaplaning, Borba señala que otro de los procedimientos con mayor crecimiento durante esta temporada es el microneedling, conocido popularmente como Dermapen. “El tratamiento consiste en realizar microperforaciones con pequeñas agujas para estimular nuevamente la producción de colágeno. Es ideal para mejorar cicatrices de acné, líneas de expresión, flacidez y poros dilatados”.
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