Desde 2004 forma parte del reconocido grupo teatral Nhi-Mu, una compañía que marcó profundamente su identidad artística y con la que participó en propuestas escénicas innovadoras como MetroCuadrado, Viaje 2 y Demasiado luego te quise… cuando la luz estaba apagada. También incursionó en el audiovisual, participando en producciones como la película Inevitable, dirigida por el español Jorge Algora y protagonizada por figuras como Darío Grandinetti y Federico Luppi, además de trabajos para televisión y cine en Paraguay y Argentina.
Hoy, Fernández continúa expandiendo su universo creativo con “Subacuática”, una propuesta escénica inmersiva que combina intensidad física, emoción y un potente lenguaje visual. En esta entrevista con InfoNegocios, la artista repasa su recorrido, reflexiona sobre el presente del teatro en Paraguay y comparte el proceso detrás de esta ambiciosa puesta.
¿Cuál fue el primer momento de tu vida en el que sentiste que el teatro era tu lugar?
Cuando abriendo un ascensor alguien me recibió con tanta amabilidad. Fue Agustín Núñez en la escuela de teatro. Nunca me habían tratado tan bien…. Entré y nunca más salí.
¿Cómo iniciaste tu carrera artística?
En la Escuela Municipal de Arte Dramático. Luego hice dirección en el Estudio, talleres todos los que había. Mi gran escuela es Nhi-Mu porque yo soñaba con estar en un grupo. Y ahí decidí que quería una carrera y me fui a Buenos Aires a estudiar una licenciatura en dirección escénica.
Venís construyendo una carrera sólida entre Paraguay y Argentina. ¿Qué aprendizajes de tus estudios y experiencias formativas marcaron tu identidad escénica?
Siempre Nhi-Mu fue mi escuela de producción y de teatro. Explotó mi cabeza lo que hacían en Nhi-Mu. Los talleres con Andrea Garrote en Argentina, a la par que hacía todos los talleres que podía de todas las unidades académicas que me eran posible.
Mi identidad escénica está muy vinculada también al cine, mi mirada se formó entre lo performativo, el cuadro de cine y el deseo de dirigir actores.
Mirando hacia atrás, ¿qué obra o proyecto considerás tu “primer gran salto” como actriz?
¿Como actriz? La gaviota de Chejov dirigida por Lilian Solente. De ella aprendí a dirigir actores, a entender el texto. A cómo encarar el texto. Sentí en mi carne y fue un aprendizaje de por vida.
¿Cómo ves hoy el crecimiento y la profesionalización del teatro en Paraguay, tanto a nivel creativo como técnico?
Todavía nos falta, aunque es innegable el crecimiento. Creo que nos falta incrementar más público, y para que el teatro realmente llegue a todas las personas tiene que ser posible subir a un transporte público, o que se entienda que el entretenimiento y cultura es parte vital del ser humano. Todavía vivimos en un país donde sobrevivimos, es difícil que el teatro sea una prioridad, aunque hoy para muchos de nosotros es la razón de vivir. Talento hay -de sobra- incluso con todas las precariedades en la que subsistimos los trabajadores escénicos.
¿Qué lugar ocupa para vos la cultura y el teatro en la construcción de identidad en nuestro país?
Tanto las artes escénicas, como la música, el audiovisual… todas las artes están fuertemente atravesadas por quienes hacen, y en ese hacer está la identidad. Hasta que no podamos tener las suficientes oportunidades de vernos, valorarnos, acceder y reconocernos seguimos siendo la cuota de color. La cultura es algo que hay que tomar en serio más allá de cuando quieren “adornar”. Las artes son una construcción vital de reconocernos, comprendernos y empatizar con todas las formas infinitas de lo que implica ser de Paraguay. Y para que sea real tiene que poder llegar a todas las personas, no solo a un sector.
“Subacuática” llega a Asunción luego de su éxito en Buenos Aires. ¿Qué te enamoró del proyecto?
En primer lugar, lo que generó en Walter Riveros que es el productor ejecutivo. A él le conmovió… después, la posibilidad de poder hablar todas las circunstancias reales a la que nos atravesamos en la vida más allá de la familia ideal y feliz. El sentido de buscar, nadar hacia nuevos horizontes cuando todo parece perdido… por supuesto la locura que implica el desafío de una pileta olímpica, y siempre y por siempre: Las actrices y el actor. Feroces desafíos, pero sobre todo ganas de laburar con ellos.
La obra propone una experiencia inmersiva. ¿Cómo fue el proceso para un lenguaje escénico que exige tanto desde lo físico como desde lo emocional?
Lo inmersivo tiene que ver con el tipo de espacio. No es un cuadro en donde yo te muestro la ficción. Estás adentro y vives, y respiras toda la historia desde adentro de esa burbuja que nos envuelve. Fue realmente un proceso difícil, pero creo que supimos aprovechar y entregar todo en cada parte del proceso. Primero analizamos un montón el texto, me reuní con la autora, los escuché a las actrices y el actor, construimos juntos. A la par empezaron a nadar y entrenar… y el entrar en la pileta parecía una pesadilla al comienzo. Vino a abrir el cielo Selva Fox con el equipo de Nhi-Mu, y para completar profesionalismo Santiago Schaerer a hacer las luces. Yo ya tenía mi ángel que es Florencia Boccia mi asistente de dirección. La verdad es que tenemos un equipo escenotécnico y humano soñado. Me siento muy privilegiada.
¿Qué temas o sensaciones crees que “Subacuática” despierta con más fuerza en el público?
La posibilidad de saber que un segundo puede cambiar tu vida… La fragilidad de cuando en un instante podés perder todo. El sabernos tan frágiles.
Esta puesta reúne un elenco sólido y un concepto visual muy potente. ¿Cómo fue la dinámica de trabajo durante el montaje?
Primero que nada, las estructuras y la técnica acuática con Nhi-Mu, las coreografías con Florencia, el sonido y terminar construyendo juntos las luces con Santiago Schaerer. Fueron semanas intensas, cansadoras… pensamos en un momento que ya no llegábamos. No fue fácil para nadie. Pero aquí estamos, sonando y entendiendo por qué hacemos lo que hacemos cada noche que termina la obra la felicidad nos inunda el corazón.
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