Fátima Vázquez encontró en el running mucho más que una disciplina deportiva: una oportunidad para salir adelante y reconstruir su vida. Hoy, después de cuatro años de apostar al atletismo de alto rendimiento, se prepara para representar nuevamente a Paraguay en el Sudamericano de Maratón, que se disputará el próximo 15 de noviembre en Chile.
Detrás de cada competencia internacional hay una realidad que pocas veces se ve y se considera: los costos de preparación, la inversión en equipamiento, la alimentación, los viajes y la necesidad de conseguir un respaldo económico que permita sostener una carrera deportiva.
“El running me salvó y me sigue salvando”, resumió Fátima al recordar sus inicios, vinculados a una etapa de depresión. Inicialmente fue una herramienta para recuperar su bienestar emocional, pero terminó convirtiéndose en un proyecto de vida.
Hace cuatro años tomó una decisión que marcaría su futuro: dedicarse al deporte de manera profesional. Para hacerlo, dejó de lado incluso una oferta laboral que le garantizaba un sueldo fijo. Eligió apostar por su carrera deportiva, con los sacrificios e incertidumbres que implica vivir del atletismo.
La representación nacional y el desafío sudamericano
La competencia en Chile marcará su tercera participación en un Sudamericano de Maratón. La atleta reconoce que alcanzar una marca personal en este tipo de torneos no fue sencillo, principalmente por las condiciones climáticas y las características de los circuitos.
En sus anteriores participaciones tuvo que enfrentar factores como la humedad y el viento, que condicionaron su rendimiento.
Para Fátima, representar al país tiene un significado que va más allá de los resultados: “Representar a Paraguay significa la garra y la pasión que le pongo”.
También reconoció que, independientemente de la preparación previa, el día de la competencia puede ser determinante. Por eso, su objetivo es llegar en las mejores condiciones posibles y afrontar los 42,195 kilómetros con la experiencia acumulada.
La inversión de ser atleta de alto rendimiento
Sostener una preparación para correr una maratón implica una inversión considerable. En el caso de Fátima, el presupuesto mensual estimado ronda los G. 3 millones, destinados a geles, suplementos, movilidad y otros gastos vinculados a su preparación.
A esto se suma el costo del equipamiento deportivo. La atleta estima que el calzado necesario para este deporte representa un desembolso de entre US$ 200 y US$ 300, mientras que la fisioterapia y la alimentación también forman parte de las necesidades permanentes para mantener el rendimiento.
Competir de manera internacional supone otro desafío financiero. Para algunas competencias, los pasajes representan entre US$ 500 y US$ 700, además de los viáticos que se deben considerar en cada competencia. En términos globales, estima que el viaje y la participación demandan entre G. 5 millones y G. 6 millones.
En esta ocasión, la organización del campeonato cubrirá el alojamiento, pero los gastos de traslado y manutención quedarán a cargo de la atleta.
“Se invierte mucho en sostener los entrenamientos en sí, entre calzados, fisioterapia, alimentación, etc. Para los atletas de alto rendimiento representa una necesidad mayor a un aficionado, porque vivimos de eso”, explica.
La problemática no se limita a las competencias internacionales. Incluso participar en carreras dentro de Paraguay implica afrontar inscripciones, movilidad y otros costos que se acumulan a lo largo del calendario deportivo.
Patrocinadores, respaldo y una carrera que depende de los resultados
Actualmente, Fátima cuenta con el respaldo de tres actores fundamentales para sostener su actividad deportiva.
Por un lado, la Federación Paraguaya de Atletismo le otorga un ingreso mensual cercano a un salario mínimo, como reconocimiento por el tercer puesto obtenido en el Sudamericano de Asunción del año pasado. Sin embargo, este apoyo tiene vigencia hasta noviembre.
En el sector privado, la marca Nike la acompaña desde febrero hasta noviembre con calzados e indumentarias deportivas, mientras que Woommpy aporta geles y suplementos, productos esenciales para su preparación.
Pese a estos respaldos, la atleta manifestó que todavía no cuenta con una beca integral que le permita viajar, entrenar y prepararse en el exterior bajo las condiciones que exige el alto rendimiento.
“No tengo una beca completa que me permita salir, viajar y prepararme afuera como necesita un atleta de alto rendimiento”, señaló.
Su situación también refleja la incertidumbre económica que atraviesan muchos deportistas: los ingresos pueden depender de los resultados, de las competencias disponibles y de la posibilidad de acceder a premios o nuevos patrocinadores.
En ese contexto, Fátima consideró que el running ganó un importante componente comercial, pero que ese crecimiento no necesariamente se traduce en mejores oportunidades para quienes compiten profesionalmente.
“El running se volvió tan comercial que hoy en día un influencer tiene más respaldo económico que un atleta de alto rendimiento”, reflexionó.
También compara las condiciones de preparación de Paraguay con las de países como Brasil, donde, según su experiencia, las federaciones brindan una cobertura más amplia a sus representantes, reduciendo la necesidad de recurrir a actividades solidarias para financiar viajes y entrenamientos.
El sueño olímpico y el legado que quiere construir
Más allá de la competencia en Chile, Fátima tiene grandes objetivos deportivos. El principal es clasificar a unos Juegos Olímpicos, además de romper el récord nacional y dejar una huella para las próximas generaciones de atletas paraguayos.
Entre sus siguientes desafíos se encuentran los Juegos Panamericanos en Perú, previstos para el próximo año, una competencia que considera importante para buscar marcas y puntajes de cara al camino olímpico.
Su aspiración también trasciende los resultados personales. A futuro, le gustaría continuar vinculada al deporte, capacitarse y ayudar a otros atletas que recién comienzan, compartiendo su experiencia y motivándolos a perseguir sus objetivos.
Su mensaje para quienes sueñan con convertirse en deportistas profesionales parte de una convicción que construyó a lo largo de su propia trayectoria: “Que le pongan garra y fe al sueño que quieran realizar. Visualizar, pero también trabajar por ello. Y rodearse de personas que puedan brindar un apoyo emocional”.
Para Fátima, los 42 kilómetros representan mucho más que una distancia. Son el resultado de una decisión de vida, una inversión constante y el desafío de demostrar que el talento paraguayo también puede proyectarse en escenarios internacionales.
Tu opinión enriquece este artículo: