Top 1 – Túnel de Seikan (Japón)
Japón construyó el túnel submarino más largo del planeta: el Seikan, que conecta las islas de Honshu y Hokkaido atravesando el estrecho de Tsugaru. La obra alcanza cerca de 54 kilómetros de longitud total, con un tramo submarino de más de 23 kilómetros. Esta infraestructura ferroviaria se convirtió en un eje estratégico para el transporte japonés, especialmente en una región marcada por el clima extremo y el riesgo sísmico.
Top 2 – Túnel del Canal de la Mancha (Reino Unido – Francia)
Europa sostiene uno de los túneles más emblemáticos del mundo: el Eurotúnel, que une Francia y el Reino Unido bajo el Canal de la Mancha. Su recorrido total ronda los 50 kilómetros, con casi 38 kilómetros bajo el mar. Desde su apertura, el túnel transformó la movilidad entre ambos países y consolidó una ruta clave para pasajeros y carga, funcionando como una arteria central del comercio europeo.
Top 3 – Rogfast (Noruega)
Noruega avanza con uno de los proyectos subacuáticos más ambiciosos del mundo: el Rogfast, que conectará regiones costeras mediante un paso bajo fiordos. La obra alcanzará aproximadamente 26,7 kilómetros, con profundidades que lo colocan entre los más extremos del planeta. Este túnel busca reemplazar ferris y reducir tiempos de viaje en una zona donde el relieve natural complica la conectividad terrestre.
Top 4 – Fehmarnbelt Tunnel (Dinamarca – Alemania)
Dinamarca y Alemania impulsan el Fehmarnbelt, un túnel sumergido que cruzará el mar Báltico y reducirá significativamente el tiempo de conexión entre Escandinavia y Europa continental. El proyecto se extiende por unos 18 kilómetros y combinará infraestructura ferroviaria y vial. Cuando entre en funcionamiento, se posicionará como uno de los pasos submarinos más importantes del continente por su impacto logístico y comercial.
Top 5 – Túnel Ryfylke (Noruega)
El quinto lugar lo ocupa el Ryfylke Tunnel, también en Noruega, considerado uno de los túneles carreteros submarinos más largos del mundo. La obra alcanza cerca de 14,4 kilómetros y conecta comunidades que antes dependían de rutas lentas o servicios marítimos. Su construcción fortaleció la red vial noruega y consolidó el modelo del país como líder global en infraestructura bajo el mar.
El nuevo gigante europeo, el Túnel submarino de Génova (Italia)
Italia entró en el mapa de las megaobras con el futuro túnel submarino de Génova, que se proyecta como el más grande de Europa en su categoría y demandará una inversión superior a los 1.000 millones de euros. El proyecto contempla dos galerías paralelas y un trazado de aproximadamente 3,4 kilómetros, con conexiones que amplían el recorrido total. La obra apunta a descongestionar el tránsito en una ciudad históricamente saturada por el flujo portuario y urbano, y permitirá reorganizar la superficie para incorporar espacios verdes y mejorar la circulación general.
La expansión de estos túneles refleja una tendencia global: las grandes ciudades y regiones costeras buscan soluciones subterráneas para sostener su crecimiento, acelerar el transporte y evitar el colapso vial. Con Génova, Italia apuesta a una infraestructura que no solo promete mejorar el tráfico, sino también reposicionar a la ciudad como un nodo estratégico de movilidad en el Mediterráneo.
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