En conversación con InfoNegocios, el ministro y actual presidente de la Corte, Alberto Martínez Simón, explicó que la resolución responde al avance acelerado de la inteligencia artificial y a la necesidad de que el Poder Judicial acompañe esa transformación. Señaló que se trata de una herramienta transversal que ya está presente en múltiples actividades profesionales, académicas y cotidianas, y que inevitablemente también formará parte del trabajo de los jueces.
El ministro aclaró que la inteligencia artificial no fue introducida con esta resolución, sino que algunos magistrados ya venían utilizándola, especialmente para tareas de redacción y análisis de información. En ese contexto, la Corte consideró necesario establecer pautas claras para su uso y recordar que el acto decisorio debe surgir del análisis personal del juez y no de una herramienta automatizada.
Según explicó, la inteligencia artificial podrá emplearse como apoyo para la investigación de jurisprudencia, doctrina y fundamentos jurídicos, además de colaborar en la organización de información y en la estructuración de resoluciones. Incluso mencionó que estas herramientas pueden adaptarse al estilo de redacción de cada magistrado y aprender criterios que se repiten en el tiempo, lo que permitiría construir bases propias con líneas jurídicas consistentes.
Martínez Simón indicó que esta capacidad de aprendizaje puede ser especialmente útil cuando existen casos similares. La inteligencia artificial podría sugerir soluciones alineadas con decisiones anteriores, lo que ayudaría al juez a resolver con mayor rapidez sin perder el control del análisis. De esta manera, se reducirían tiempos y se facilitaría la continuidad de criterios dentro de un tribunal o juzgado.
Uno de los objetivos centrales es contribuir a acortar la duración de los procesos. Explicó que, si el juez cuenta con antecedentes organizados y propuestas basadas en decisiones previas, puede avanzar más rápido en la resolución de las causas. Esto, a su vez, beneficia a las partes involucradas, que muchas veces enfrentan procesos largos y complejos.
Además, señaló que la implementación de inteligencia artificial podría aportar mayor previsibilidad a las decisiones judiciales. Cuando los criterios se mantienen y se aplican de manera consistente, las personas pueden anticipar mejor el rumbo de sus casos. Esto fortalece la confianza en el sistema de justicia y reduce la incertidumbre para quienes litigan.
El ministro también vinculó estos avances con el clima de inversiones. Consideró que una justicia más rápida y previsible genera mayor seguridad jurídica, un elemento clave para la actividad económica. En ese sentido, sostuvo que la incorporación de tecnología puede contribuir indirectamente a mejorar la confianza en el país y en sus instituciones.
Otro aspecto que remarcó fue la necesidad de un uso prudente. La resolución busca evitar que los jueces deleguen la decisión en la inteligencia artificial sin revisar el contenido generado. Explicó que el principal riesgo sería firmar resoluciones elaboradas automáticamente sin un análisis propio, lo que podría generar cuestionamientos sobre quién tomó realmente la decisión.
Por eso, la política aprobada por la Corte apunta a que la inteligencia artificial sea utilizada como una herramienta de apoyo y no como sustituto del juez. El ministro insistió en que el estudio del caso, la valoración de los argumentos y la decisión final deben permanecer en manos del magistrado.
Finalmente, Martínez Simón destacó que la reacción generada por la resolución muestra el interés creciente por el uso de tecnología en la justicia. Desde la Corte consideran que estas herramientas pueden aportar mayor rapidez, previsibilidad y transparencia, además de convertirse en un apoyo para enfrentar la mora judicial y mejorar el funcionamiento del sistema.
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