Martino sostuvo que la industria no compite con otras formas de producción, sino que funciona como un motor que dinamiza toda la economía. “La industrialización es el medio de desarrollo para nuestro país”, expresó, y remarcó que uno de sus mayores aportes consiste en ofrecer empleo a jóvenes sin experiencia y facilitar su capacitación práctica desde el primer día.
El titular de UIP Joven explicó que acercar fábricas a las comunidades reduce la presión sobre Asunción y otras ciudades centrales, ya que muchos jóvenes abandonan sus distritos por falta de empleo o acceso a estudios. Martino recordó que varias ciudades enfrentan una realidad constante: familias separadas por la necesidad de migrar para sobrevivir. Para él, descentralizar la industria permite que los jóvenes se queden en sus ciudades sin renunciar a un futuro profesional.
Además, Martino valoró el enfoque del Gobierno de impulsar polos especializados por región, ya que esa estrategia permite que cada zona desarrolle industrias según su perfil productivo. Indicó que no todas las fábricas demandan los mismos recursos ni servicios técnicos, por lo que concentrar sectores en determinados puntos facilita la creación de cadenas de apoyo más eficientes.
En ese sentido, explicó que la industria paraguaya enfrenta un obstáculo recurrente: la falta de masa crítica para desarrollar especialistas técnicos. Citó como ejemplo el mantenimiento de calderas de alta presión, un servicio altamente específico que solo resulta rentable cuando existe un número suficiente de industrias cercanas que lo requieran de forma constante. Según Martino, la concentración industrial en Caaguazú podría resolver ese problema y atraer técnicos y empresas de servicios especializados.
Al abordar la brecha entre educación y demanda laboral, Martino afirmó que el sistema escolar debe garantizar una base general, pero que la formación técnica especializada debe fortalecerse a través de centros profesionales o capacitación interna en las propias industrias. Mencionó instituciones como Sinafocal y FDM3 como ejemplos de espacios que ya aportan formación práctica.
Para ilustrar esa realidad, recordó su experiencia empresarial con la primera fábrica de chocolate del país. Según relató, cuando importaron las máquinas, Paraguay no contaba con operarios especializados “porque no existía experiencia previa en el rubro”. La empresa tuvo que traer personal del exterior y formar a sus trabajadores desde cero, demostrando —según dijo— que la industria crea técnicos incluso cuando el mercado aún no los tiene.
Martino también destacó el potencial económico de la formación técnica como salida laboral rápida y rentable. “El técnico es una salida rápida de muy buen ingreso”, afirmó, y sostuvo que muchas veces la sociedad empuja a los jóvenes hacia carreras universitarias largas sin considerar alternativas con alta demanda y mejor remuneración. Como ejemplo extremo, mencionó la soldadura submarina, un oficio especializado que puede generar ingresos muy elevados.
Finalmente, el presidente de UIP Joven aseguró que la industrialización produce un efecto multiplicador directo en las comunidades: genera empleo formal, salarios, aportes al sistema y consumo local. Explicó que los ingresos de los trabajadores se traducen en movimiento económico en comercios, transporte, servicios y alimentación, creando un círculo virtuoso de crecimiento sostenido. “La industria es la salida”, concluyó Martino, al señalar que el desarrollo del país depende de apostar por un modelo productivo que genere estabilidad y oportunidades reales para los jóvenes.
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