Los números lo reflejan con claridad. La cartera de créditos alcanzó los G. 184,3 billones al cierre de febrero, con un crecimiento interanual de 6,37%. Es un dato positivo, pero por debajo del dinamismo reciente: en enero, la expansión había sido del 8% y, en términos mensuales, incluso se registró una leve caída del 0,63%.
En entrevista con InfoNegocios, la presidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), Liz Cramer, lo resume sin rodeos: “El desempeño ha sido positivo, ambas carteras han seguido expandiéndose”, aunque reconoce que el crecimiento es menor al que se venía registrando hasta mediados de 2025.
Además, los depósitos siguen acompañando. Cerraron febrero en G. 183,1 billones, con un crecimiento interanual de 7,5%, en línea con el inicio del año.
Un dato clave para leer el momento del sistema: el guaraní sigue ganando peso. “Las operaciones en moneda local tuvieron nuevamente el protagonismo, con lo que el guaraní mantiene su preponderancia”, explicó Cramer.
Esto no es menor: habla de confianza en la moneda y de una estructura financiera más sólida, con menor exposición a shocks externos.
Si se mira hacia dónde va el crédito, hay una tendencia que se consolida: el consumo sigue siendo el gran motor. Esta cartera ya suma G. 34,1 billones y crece 22% interanual, manteniéndose como la más grande del sistema.
Pero el dato interesante está en otro lado: servicios se posiciona como el segmento más dinámico, con un crecimiento del 29% y un volumen de G. 23,2 billones.
La vivienda también gana tracción, con una expansión del 25% (G. 9,8 billones), lo que confirma que el financiamiento habitacional sigue firme.
¿Y el agro? Se mantiene como un jugador clave con G. 28,4 billones, pero muestra un ajuste del 7%, en línea con un contexto más desafiante para el sector.
Más que una desaceleración preocupante, lo que se observa es un cambio de fase. El sistema deja atrás el “súper ritmo” y entra en un escenario más sostenible.
“Esperamos un segundo trimestre positivo, el sistema se sigue expandiendo”, afirmó Cramer, aunque dejó claro que ya no se espera la intensidad de años anteriores.
En ese contexto, el foco pasa a ser otro: sostener el crecimiento sin generar desequilibrios.
Para los próximos meses, el mensaje desde la banca es de calma. No se anticipan grandes shocks, sino una continuidad del escenario actual.
“Creemos que eso también se alinea con el buen desempeño económico del Paraguay”, señaló la ejecutiva.
La inflación, por ahora, no aparece como un factor de riesgo fuerte. “Va a seguir manteniéndose en niveles prudentes, más allá de la presión de algunos alimentos o combustibles”, agregó.
En síntesis, el 2026 arrancó con una banca menos eufórica, pero más sólida. Y, en este nuevo escenario, el negocio ya no pasa por crecer a cualquier ritmo, sino por hacerlo bien.
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