Durante la feria Innovar 2026, la compañía presentó una batería de lanzamientos que apuntan directamente a ese objetivo. Entre ellos se destacan la plantadora 3100 articulada y flexible, la pulverizadora 440R y las cosechadoras S4 y S7, todas con foco en eficiencia operativa y adaptación a las condiciones locales.
“Estamos en un año muy importante. Tuvimos una producción interesante de soja y hoy están dadas las condiciones: hay tecnología, financiamiento y una necesidad del productor de dar el siguiente salto”, explicó Mercedes María Ojeda, gerente de Marketing de Kurosu & Cía., en conversación durante el evento.
El financiamiento aparece como uno de los grandes motores del negocio. A través de John Deere Financial, la firma ofrece líneas con tasas desde el 6%, lo que reduce la barrera de entrada para inversiones que, históricamente, requieren alto capital inicial. Este factor se vuelve determinante en un contexto donde bancos y entidades financieras también están apostando al agro como sector estratégico.
Más allá del precio, la decisión de compra hoy está cada vez más vinculada al retorno de inversión. Según Ojeda, la vida útil de estas máquinas oscila entre 10 años o más, lo que convierte la adquisición en una inversión de largo plazo, especialmente si se combina con servicios de postventa eficientes.
En ese punto, la empresa pone énfasis en su estructura operativa: más de 150 técnicos, 100 vehículos de asistencia y 10 puntos de venta distribuidos estratégicamente en el país. A esto se suma un centro de conectividad con ingenieros agrónomos y especialistas en informática que monitorean el desempeño de los equipos, reflejando una tendencia global hacia la digitalización del agro.
“Las máquinas son cada vez más autónomas e inteligentes. Nuestro objetivo es asegurar la eficiencia en campo y que el productor aproveche al máximo su inversión”, señaló Ojeda.
Este salto tecnológico no es menor. Paraguay viene consolidándose como un actor relevante en la producción de alimentos a nivel regional e internacional, lo que exige mayor precisión, eficiencia y sostenibilidad en los sistemas productivos. En ese escenario, la maquinaria agrícola deja de ser un insumo más para convertirse en un factor clave de competitividad.
Los números también acompañan. La empresa reportó resultados positivos en 2025 y, según adelantó, ya en los primeros días de Innovar 2026 se superaron los registros del año anterior, lo que marca una clara tendencia de crecimiento en la demanda.
“El escenario es bastante optimista. El primer trimestre muestra un desempeño fuerte y creemos que será un gran año, con inversiones en distintas áreas estratégicas”, agregó la ejecutiva.
Otro punto relevante es el trabajo en capacitación. La firma viene reforzando las demostraciones en campo y talleres técnicos, tanto en ferias como en otras plazas productivas como Santa Rita, buscando que los clientes no solo compren tecnología, sino que sepan utilizarla al máximo.
En definitiva, el mercado de maquinaria agrícola en Paraguay está atravesando una fase de expansión apoyada en tres pilares: mejores condiciones financieras, una base productiva sólida y una creciente incorporación de tecnología. Si este combo se mantiene, todo indica que la renovación del parque de maquinaria será una de las principales apuestas del agro en los próximos años.
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