El crecimiento regional continúa siendo modesto y las condiciones financieras son especialmente restrictivas para los prestatarios más débiles. En este contexto, Moody’s identifica cuatro grandes fuerzas que seguirán condicionando la calidad crediticia: polarización política, condiciones de financiamiento, riesgos climáticos y transformación tecnológica vinculada a la inteligencia artificial (IA).
La incertidumbre política y regulatoria seguirá teniendo peso al menos hasta 2026, especialmente en sectores expuestos a concesiones, impuestos, tarifas y supervisión estatal. Los ciclos electorales también pueden generar volatilidad en las expectativas de los inversores, mientras que la calidad de los marcos institucionales y jurídicos aparece como un factor clave para reducir el riesgo de intervención política.
A esto se suma la volatilidad de los commodities. Los precios de la energía constituyen uno de los canales más inmediatos de transmisión de los riesgos geopolíticos: un aumento beneficia a los exportadores de petróleo y gas, pero presiona los márgenes de sectores intensivos en energía, como transporte, aerolíneas, manufactura, químicos y bienes de consumo. También puede elevar las necesidades de capital de trabajo y los riesgos de refinanciamiento.
Los fenómenos meteorológicos representan otro factor cada vez más relevante para el crédito. Moody’s advierte que la intensificación de eventos asociados a El Niño podría alterar la hidrología, el suministro eléctrico, la logística y las operaciones hasta principios de 2027.
Sequías, escasez de agua, inundaciones y precipitaciones extremas podrían afectar especialmente a la agricultura, la minería, el transporte y la logística. Para las industrias intensivas en agua, además, la escasez puede traducirse en mayores costos operativos y nuevas inversiones en infraestructura.
Por otro lado, Moody’s identifica oportunidades crediticias en sectores vinculados con las comunicaciones, los centros de datos, los metales, la minería, el petróleo y el gas. En particular, los centros de datos aparecen como una de las oportunidades de crecimiento más atractivas, impulsados por la expansión de la IA.
El financiamiento de proyectos y el capital privado están ganando protagonismo junto con el crédito bancario tradicional. Sin embargo, la disponibilidad de energía, los permisos y los plazos de construcción serán determinantes para que estas inversiones se concreten. Brasil, México y Chile aparecen entre los mercados con oportunidades y desafíos diferenciados.
El informe también señala que la calidad crediticia dependerá de factores específicos como la liquidez, el apalancamiento, el acceso al financiamiento, la exposición regulatoria y el gobierno corporativo.
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