El 24 de febrero se conmemora en Paraguay el Día de la Mujer Paraguaya, en recuerdo de la Primera Asamblea de Mujeres Americanas, realizada en 1867, en plena Guerra contra la Triple Alianza. En aquel encuentro, un grupo de mujeres paraguayas decidió donar sus joyas y bienes personales para contribuir a la defensa del país.
Más de 150 años después, millones de paraguayas contribuyen al desarrollo del país desde distintos ámbitos, como trabajadoras en diversas actividades y puestos. Sin embargo, la presencia femenina en posiciones de liderazgo sigue siendo un desafío.
Según un análisis basado en estadísticas del Banco Mundial, en Paraguay solo el 19,1% de los cargos de alta gerencia están ocupados por mujeres. Este porcentaje ubica al país en el puesto 37° entre 96 naciones evaluadas en materia de participación femenina en posiciones de liderazgo ejecutivo.
Asimismo, de acuerdo con datos de la Red Jobs y la Encuesta de Compensaciones y Beneficios 2025 de iRH —realizada sobre una muestra de más de 195 empresas en Paraguay—, la representación femenina disminuye a medida que aumenta el nivel jerárquico.
En alta gerencia, el 30% son mujeres; en gerencia media, el 36%; mientras que en jefaturas y coordinaciones, el 45%.
“En términos simples: hoy en Paraguay, solo 3 de cada 10 cargos de alta gerencia están ocupados por mujeres… La tendencia es evidente. A mayor poder de decisión, menor presencia femenina. El techo de cristal no desapareció; se volvió menos visible, pero sigue presente”, expresó Cecilia dos Santos, directora de la Red Jobs.
En posiciones operativas e industriales también se observan transformaciones relevantes. En un relevamiento de 176 cargos operativos industriales —por ejemplo, en los rubros alimenticio, farmacéutico y manufacturero— realizado por Jobs con el objetivo de estudiar esta situación, la distribución general muestra que el 34,1% corresponde a mujeres y el 65,9% a hombres.
La brecha sigue siendo amplia, pero aparecen señales de cambio. La directora detalló que en posiciones como operario/a de producción, operario/a de retrabajo y auxiliar de expedición, la participación femenina supera el 50% en algunos casos, lo que demuestra que las mujeres están ocupando espacios técnicos e industriales históricamente masculinizados.
Sin embargo, persisten roles fuertemente masculinizados, como operador/a de manufactura, operador/a de autoelevador y operador/a de caldera – sala de control (100% masculino), así como ayudante de almacén (96% masculino).
“Hoy en Paraguay conviven dos realidades: mayor participación femenina en roles técnicos y de supervisión, y menor representación en los niveles donde se definen estrategias, inversiones y cultura organizacional”, expresó. Para Dos Santos, el gran desafío continúa siendo la consolidación en la alta dirección.
Liliana Cardozo, gerente general de Aseguradora Tajy, reflexionó sobre su rol al frente de un cargo de alta gerencia dentro de una organización con amplia trayectoria en el mercado paraguayo.
“Liderar para mí no es solo gestionar resultados; es tomar decisiones con visión de largo plazo, fortalecer la cultura organizacional y asegurar que cada colaborador comprenda el impacto que tiene su trabajo en la vida de nuestros clientes”, expresó.
Se trata, señaló, de un desafío permanente que asume con convicción y confianza en el equipo comprometido que la acompaña y hace posible cada logro de la empresa.
En ese contexto, también observa una evolución en el perfil de las mujeres que alcanzan posiciones de alta gerencia. A su criterio, el liderazgo femenino actual no solo responde a una mayor preparación académica, sino también a un cambio en la manera de gestionar equipos y tomar decisiones estratégicas.
“Veo mujeres altamente preparadas, con una sólida formación técnica y una gran capacidad estratégica; pero además observo fortalezas que marcan una diferencia significativa: liderazgo colaborativo, inteligencia emocional, capacidad de negociación y una visión integral del negocio”.
Para Cardozo, el camino hacia la alta dirección no ha sido sencillo y, justamente, ese proceso ha fortalecido el perfil de quienes hoy ocupan esos espacios. La resiliencia y la disciplina, señaló, son rasgos que se repiten en muchas trayectorias femeninas dentro del mundo corporativo.
“Muchas mujeres han desarrollado una enorme resiliencia y disciplina para llegar a espacios de alta gerencia, y eso se traduce en compromiso, foco y resultados. También traen una habilidad especial para construir equipos unidos y alineados con entornos de trabajo más humanos y productivos”.
En ese sentido, consideró que el liderazgo femenino amplía la representación e introduce nuevas dinámicas en la conducción empresarial. “Hoy las mujeres no solo están preparadas para ocupar espacios de liderazgo; están listas para transformar la forma en que se lidera”.
Desafíos
En cuanto a los desafíos pendientes, Cardozo reconoció que, pese a los avances, todavía existen barreras estructurales que condicionan el acceso y la consolidación de mujeres en espacios de decisión.
“En nuestro país aún persisten desafíos estructurales vinculados a la equidad de oportunidades, la corresponsabilidad en el ámbito familiar y la presencia femenina en determinados sectores tradicionalmente masculinizados”.
Desde su experiencia, superar estas brechas implica una gestión estratégica sostenida en el tiempo, con herramientas concretas que permitan generar cambios reales dentro de las organizaciones.
“Abordarlos requiere una estrategia clara, con políticas internas que promuevan el desarrollo del talento sin sesgos, mentorías, métricas de diversidad y una cultura que valore el mérito por encima de cualquier estereotipo. El cambio estructural ocurre cuando las organizaciones integran estos principios en su modelo de gestión y los tomadores de decisiones asumen el compromiso de impulsar entornos más equitativos”.
Para la ejecutiva, el enfoque no debe centrarse únicamente en la equidad como un valor social, sino también como una decisión empresarial inteligente. “Estoy convencida de que cuando una organización apuesta por el talento sin etiquetas, no solo gana en justicia, gana en competitividad y sostenibilidad”.
Diversidad como ventaja competitiva
Cecilia dos Santos añadió que la evidencia internacional demuestra que los equipos directivos diversos toman decisiones más estratégicas, gestionan mejor el riesgo y muestran mayor capacidad de adaptación. La diversidad es una variable de competitividad.
“Las organizaciones que avanzan en este camino implementan planes de sucesión con enfoque en diversidad, procesos de promoción interna con métricas claras, programas de mentoring y desarrollo de liderazgo femenino, e indicadores de equidad integrados en su tablero de gestión”, dijo la directora de Jobs.
El desafío ya no es instalar la conversación. El desafío es gestionarla estratégicamente. Porque cuando más mujeres lideran y más mujeres ocupan espacios técnicos e industriales, no solo se transforma la organización: se fortalece la competitividad del mercado laboral paraguayo.
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