Pacú con margen para crecer: productores apuntan a elevar hasta un 40% el consumo y diversificar la piscicultura

(Por SR) La piscicultura paraguaya todavía tiene mucho margen para crecer y el pacú aparece como uno de los productos con mayor potencial. La especie representa cerca del 20% de la producción nacional de pescado, con unas 833 toneladas anuales, pero productores y referentes del sector consideran que el volumen podría aumentar entre un 30% y un 40% si se logra estimular el consumo y ampliar las formas de comercialización.

Según Jacqueline Farías Sosa, presidenta de la Asociación de Productores de Pescado del Bajo Monday (APROM), la producción nacional de pescado supera las 4.100 toneladas, de las cuales unas 2.500 corresponden a la tilapia y alrededor de 833, al pacú. El resto corresponde a especies como la carpa, el bagre y otras variedades con una participación mucho menor.

“El pacú tiene un potencial muy bueno y es muy saludable, pero posee un sabor un poco más fuerte, tiene espinas en forma de Y y producirlo también lleva más tiempo”, explicó Farías Sosa en una entrevista con InfoNegocios. En comparación, la tilapia puede alcanzar entre 500 y 800 gramos en aproximadamente seis meses, mientras que el pacú llega a pesar entre 1 y 1,5 kg en alrededor de un año, dependiendo de la alimentación y de las condiciones del agua.

La diferencia en los ciclos productivos pesa directamente sobre las decisiones de los productores. Para una explotación comercial, el tiempo de retorno de la inversión es determinante, por lo que la tilapia gana espacio debido a su velocidad de crecimiento. En el caso del pacú, el ciclo puede extenderse hasta dos años para alcanzar un peso de alrededor de 2 kg, considerado más atractivo comercialmente.

Sin embargo, Farías Sosa sostiene que existe una oportunidad importante para desarrollar el mercado. “Tranquilamente podemos crecer entre un 30% y un 40%”, afirmó, aunque advirtió que, para que eso ocurra, también es necesario cambiar los hábitos de consumo y promover el pescado durante todo el año, no solamente en Semana Santa.

En esa línea, la diversificación de productos puede ser uno de los motores del negocio. Además del tradicional pacú a la parrilla, la dirigente mencionó alternativas como costillas fritas, hamburguesas y empanadas. Incluso los residuos pueden convertirse en insumos para elaborar snacks, alimentos balanceados o abonos orgánicos.

El caso de Pesque y Pague El Pacú, en Valenzuela, muestra cómo esta tendencia puede traducirse en negocios concretos. Lucas Galeano, uno de sus propietarios, señaló que se dedican a la piscicultura desde hace nueve años y que operan el establecimiento turístico desde hace ocho.

El emprendimiento cuenta con cerca de 10.000 m2 de espejo de agua y mantiene entre 9.000 y 10.000 peces. Durante la temporada pasada, comercializó más de 6.000 kg de pescado, de los cuales entre 5.000 y 6.000 kg se vendieron durante la temporada alta, que comienza aproximadamente en septiembre y se extiende hasta Semana Santa.

“Ha crecido exponencialmente. Realmente, cada año se duplica la cantidad de personas que acuden”, destacó Galeano en una entrevista con nuestro diario. Para sostener ese crecimiento, el negocio trabaja con productores grandes, medianos y pequeños, mediante la compra de parte de su producción y la generación de una cadena de abastecimiento escalonada.

La expansión también llegó al comercio: el emprendimiento abrió hace cinco meses una pescadería en Caacupé, a 150 metros de la Basílica, y proyecta abrir otra en Paraguarí. A esto se suma la elaboración de croquetas, hamburguesas, milanesas y empanadas a base de filete de tilapia.

Así, el desafío para el pacú y la piscicultura ya no pasa solamente por producir más, sino por vender mejor, diversificar la oferta y lograr que el consumidor incorpore el pescado a su dieta cotidiana. Con una demanda que el sector percibe estable y en crecimiento, la oportunidad está servida.



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