Impulsado por la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) y la Gobernación de Cordillera, el proyecto propone mucho más que un monumento. Se trata de una experiencia integral que combina arte, paisaje e identidad cultural, con el objetivo de revalorizar el patrimonio intangible vinculado al lago.
Detrás de esta imponente obra se encuentra el escultor Hugo Escobar, quien fue convocado por el ideólogo del proyecto, José Quevedo. “Desde el primer momento me encantó la idea. Escuché la canción y ya se formaron mentalmente las figuras y cómo hacer la escultura”, dijo el artista.
La inspiración no provino únicamente de la música. Según Escobar, una entrevista internacional realizada a la cantautora argentina Teresa Parodi “es fantástica. Realmente me inspiró aún más por dos cosas. Ahí explica Teresa que el personaje Pedro Canoero es paraguayo. Obviamente, en la canción habla del lago, pero ella no explica que Pedro Canoero era paraguayo ni que además no murió en la canoa, sino que vivió toda su vida en ella. Esa idea me marcó mucho”, explicó.
Ese concepto se traduce en la escultura principal, donde Pedro Canoero parece recibir al visitante desde su embarcación, evocando hospitalidad y conexión con el entorno natural. La obra, elaborada íntegramente en hierro mediante técnicas tradicionales de forja y soldadura, busca integrarse al paisaje como si siempre hubiera formado parte de él.
El proceso técnico también es parte del valor de la pieza. Escobar, con 25 años de trayectoria, trabaja con la técnica del hierro batido, un método artesanal que implica moldear el material a base de repetidos golpes. “Es un proceso lento y rústico. Yo mismo invento mis herramientas y trabajo básicamente con martillo, soldador y amoladora”, detalló. Solo la figura principal le tomó tres meses de trabajo intensivo.
“El personaje principal me llevó tres meses y toda la escultura en sí, cuatro meses. En la canción se mencionan una pavita, el radio transistor, la mantita, y eso se puede visualizar en la escultura. Entonces hice un reloj sin tiempo hecho de materiales reciclados”, agregó. “Le quisimos dar un sentido místico. Decimos que si tocás ese reloj, vas a vivir 100 años”, comentó.
La obra también incorpora detalles del ecosistema local, como representaciones de aguapés y aves, reforzando la integración con el entorno natural del lago. Esta fusión entre arte y naturaleza es uno de los pilares del proyecto, que apunta a generar una experiencia inmersiva para el visitante.
De hecho, el espacio contará con recursos interactivos impulsados por Senatur, como un sistema que permite escuchar la canción “Pedro Canoero”, señalización interpretativa y un banco informativo que narra la historia detrás de la obra. Además, se suma el elemento corpóreo “Visit Py”, consolidando el sitio como un nuevo hito dentro del circuito turístico nacional.
El escultor considera que este tipo de iniciativas puede marcar un punto de inflexión para el arte público en Paraguay. “Creo que esto despertó el interés de las autoridades. En otros países hay esculturas impresionantes y nosotros también tenemos que apostar a eso”, sostuvo.
En esa línea, destacó la importancia de una articulación entre el sector público, el privado y los artistas para impulsar proyectos que fortalezcan la identidad cultural y, al mismo tiempo, generen valor económico a través del turismo.
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