Pix es una plataforma que permite transferencias de dinero y pagos en tiempo real, las 24 horas del día, los 365 días del año, sin costo para personas físicas y con tarifas mínimas para comercios. Su uso se masificó gracias a su simplicidad. Las transacciones se realizan mediante “claves” como un número de teléfono, correo electrónico o un código QR, eliminando la necesidad de datos bancarios complejos.
Este modelo, que compite directamente con el negocio de las grandes empresas de tarjetas como Visa y Mastercard, fue señalado por el gobierno de EE.UU. como una posible barrera comercial que perjudica a sus empresas. El conflicto escaló cuando la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) incluyó a Pix en su lista de prácticas desleales, argumentando que el Banco Central de Brasil le da un trato preferencial.
En respuesta, el presidente Lula da Silva defendió la herramienta como un asunto de soberanía nacional, declarando que “nadie va a hacer que Brasil cambie el Pix”. Si bien EE.UU. no tiene jurisdicción para desmantelar el sistema directamente, podría imponer represalias comerciales como aranceles a productos brasileños como mecanismo de presión.
La tensión comercial, sin embargo, no evitó el interés por replicar el modelo. Esto lleva a preguntarse si es posible articular un sistema de pagos integrado a nivel regional. Para el presidente de la Cámara Paraguaya de Medios de Pagos, Raúl Alvarenga, la respuesta es un rotundo sí. “Claro que es posible pensar en un sistema de pagos integrados a nivel regional, y creo que es el gran desafío que tiene la industria por resolver: la interoperabilidad a nivel de países”, señaló.
Alvarenga enfatizó que este camino ya se está recorriendo actualmente y que Paraguay, lejos de ser un espectador, se encuentra en una posición de vanguardia. “Paraguay se destacó por vivir en los últimos años un proceso que lo posicionó por encima de países de la región, pues la innovación, la adopción de nuevos mecanismos de pago y la creciente oferta de soluciones así lo demuestran”, afirmó.
Esta autonomía tecnológica se ve fortalecida por el desarrollo de herramientas locales como el SIPAP, el sistema de pagos de Paraguay. En ese contexto, Alvarenga celebra la implementación del uso del alias, que simplifica las transferencias. “Hoy, con un dato único, ya sea número de cédula, correo electrónico, número de teléfono o RUC, el usuario puede generar la transferencia”, explicó, señalando que esto potencia el uso de las transferencias electrónicas al hacerlas más accesibles.
Para Alvarenga, la evolución del sector es clara y positiva. “La operación general de los pagos electrónicos tuvo un desenvolvimiento positivo y creciente en los últimos años”, sostuvo, atribuyéndolo a la inversión en innovación y seguridad por parte de los actores del ecosistema, así como a la progresiva adopción por parte de los usuarios.
En cuanto al avance de sistemas foráneos como Pix en Paraguay, el representante gremial lo ve con buenos ojos. “Desde una visión personal, considero positivo el uso de estas herramientas, pues finalmente se beneficia el comercio local a través de la transparencia y trazabilidad que ofrecen los mecanismos de pagos electrónicos”, concluyó, subrayando que, más allá de las disputas globales, el objetivo final debe ser la modernización y eficiencia del comercio y las finanzas regionales.
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